Ciencia no invasiva: El método de la UCSC que descifra los secretos del parasitismo marino

En el complejo ajedrez de los ecosistemas marinos, los parásitos juegan un rol invisible pero determinante, alterando desde el comportamiento de sus víctimas hasta el equilibrio de las costas. Sin embargo, estudiarlos ha sido históricamente un rompecabezas: en la naturaleza es casi imposible distinguir a simple vista qué organismo está infectado y cuál no.

Para derribar esta barrera, la Dra. Sara M. Rodríguez, académica de la Facultad de Ciencias de la UCSC, ha liderado una investigación pionera que propone un método estandarizado para «equilibrar la balanza» en la parasitología experimental.

Un laboratorio que imita (y controla) la naturaleza

El núcleo del problema era la incertidumbre. En ciclos de vida complejos, donde los parásitos saltan de un huésped a otro, los científicos solían trabajar a ciegas. «Muchos de estos hospedadores intermediarios no muestran señales externas de infección», explica la Dra. Rodríguez.

Para solucionar esto, su equipo diseñó un protocolo innovador publicado en la revista Current Research in Parasitology and Vector-Borne Diseases. Utilizando como modelo al muy-muy (Emerita analoga), un cangrejo común de nuestras playas, lograron lo que la naturaleza rara vez entrega de forma simétrica: muestras perfectamente balanceadas. El proceso incluyó:

  • Recolección temprana: Captura de ejemplares en etapas iniciales para garantizar que estuvieran libres de infecciones naturales.
  • Infección controlada: Uso de soluciones preparadas a partir de fecas de aves marinas para inocular los parásitos de forma precisa.
  • Ética y bienestar: Un enfoque no invasivo que evita el sacrificio de vertebrados, obteniendo las muestras parasitarias directamente del ambiente.

De la conducta a la ecología global

Este avance no es solo técnico, es una llave que abre nuevas preguntas. Al saber con certeza qué individuo está infectado antes de iniciar un experimento, la ciencia puede medir con exactitud quirúrgica cómo el parasitismo afecta la agresividad, el apareamiento o la respuesta ante depredadores.

«Ahora podemos diseñar experimentos comparativos mucho más precisos. Este modelo es replicable en cualquier sistema donde un depredador infecte a un intermediario a través de sus desechos», señala la investigadora.

Un modelo con futuro

La versatilidad del método ya ha demostrado su valor. Un segundo estudio, aceptado recientemente por la prestigiosa revista Marine Ecology Progress Series (MEPS), aplicó esta metodología para analizar cambios conductuales en otras especies, confirmando que la técnica de la UCSC es una herramienta universal para la ecología marina moderna.

Con este hallazgo, la Facultad de Ciencias no solo fortalece su posición en el estudio de la biodiversidad, sino que redefine cómo entendemos las interacciones más ocultas —y fascinantes— de nuestro océano.

EO

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