La Región de Ñuble da un paso decisivo hacia la modernización de su matriz energética. La Comisión de Evaluación Ambiental aprobó de forma unánime el proyecto “El Destello”, una ambiciosa iniciativa de la empresa Icafal Lancuyen que inyectará US$20 millones en la comuna de San Carlos para revolucionar la forma en que se gestiona la electricidad en la zona.
«El Destello»: Inteligencia aplicada al consumo
A diferencia de las centrales tradicionales, este proyecto no se enfoca en generar energía, sino en administrarla con precisión quirúrgica. El corazón de la planta será un avanzado sistema de almacenamiento mediante baterías (BESS), diseñado para capturar el excedente de energía durante el día (cuando la demanda es baja y la producción renovable es alta) y liberarla durante la noche, justo cuando los hogares y la industria más lo necesitan.
Los pilares técnicos del proyecto:
- Capacidad de almacenamiento: 130,26 MWh, lo que equivale a un respaldo robusto para el Sistema Eléctrico Nacional (SEN).
- Infraestructura: El complejo contará con 26 unidades de baterías de última generación y 13 centros de conversión bidireccionales.
- Conexión estratégica: Incluye una línea de transmisión propia que se conectará a la subestación San Carlos para garantizar una distribución eficiente.
Un aliado para la descarbonización
Ubicado estratégicamente cerca de la ruta N-335 (camino a Nahueltoro), «El Destello» tiene una vida útil proyectada de más de 30 años. Su puesta en marcha, estimada para marzo de 2027, no solo busca estabilizar el suministro local, sino que se alinea con el gran desafío de Chile: la descarbonización. Al permitir que la energía solar o eólica generada de día no se pierda y pueda ser usada de noche, el proyecto reduce la dependencia de fuentes contaminantes.
Con esta aprobación, San Carlos no solo asegura una inversión relevante para la economía regional, sino que se posiciona como una pieza clave en la construcción de una red eléctrica más confiable, limpia y resiliente para el futuro de Ñuble.





