En el corazón rural de Santa Juana, específicamente en el kilómetro 30 del Camino a Espigado, la Escuela La Generala está viviendo una metamorfosis que va más allá de los libros. Con una inversión cercana a los 14 millones de pesos, el establecimiento ha sido intervenido para integrar tecnología de vanguardia que promete cambiar el día a día de sus 29 estudiantes, 4 docentes y 5 asistentes de la educación.
Innovación al servicio de la equidad
La solución técnica, supervisada por la Agencia de Sostenibilidad Energética, consiste en la instalación de un sistema solar térmico de alto estándar. Este despliegue incluye:
- Colectores solares térmicos de última generación.
- Sistemas de acumulación de agua caliente.
- Una red de distribución interna diseñada para abastecer duchas y lavamanos durante todo el año.
El objetivo es claro: capturar la energía del sol para reducir drásticamente el uso de combustibles convencionales y las emisiones contaminantes, garantizando un suministro constante y sustentable de agua caliente sanitaria para la comunidad escolar.
Un motor de dignidad y aprendizaje
Durante una visita inspectiva al recinto, las autoridades regionales destacaron que este proyecto no es solo una mejora de infraestructura, sino un acto de justicia territorial.
«No es solo tecnología, es una inversión en equidad. Estamos hablando de una escuela rural que ahora contará con agua caliente gracias a energías limpias, mejorando la calidad de vida de niños y trabajadores», señaló el seremi de Energía del Biobío, Danilo Ulloa.
Por su parte, Carlos Torres, director encargado de la escuela, enfatizó el valor pedagógico de la obra. Para el docente, «contar con este sistema propicia un ambiente más grato para el aprendizaje y sirve como un ejemplo vivo en el aula sobre el respeto al medio ambiente y la transición energética».
El Programa Escuelas Rurales: Cerrando brechas
Esta iniciativa en Santa Juana es uno de los nueve proyectos priorizados en la Región del Biobío, seleccionados tras un riguroso diagnóstico técnico en 21 establecimientos rurales.
El contexto nacional le da aún más relevancia a esta obra: en Chile existen más de 3.200 escuelas rurales, y un preocupante 57% de ellas se encuentra en zonas aisladas que carecen de acceso adecuado a servicios básicos. Programas como este buscan revertir esa cifra, asegurando que la modernidad y la sostenibilidad no se detengan en los límites de las grandes ciudades, sino que lleguen a cada rincón del país.
SOJ





