Lo que comenzó como un ambicioso proyecto de conectividad tras la gira presidencial de Gabriel Boric a China en 2025, se ha transformado en el mayor punto de fricción diplomática entre Chile y Estados Unidos en años. La decisión de Washington de revocar las visas a tres funcionarios de la Subsecretaría de Telecomunicaciones (Subtel) no es un hecho aislado, sino el «botón de pánico» presionado por la administración Trump ante la creciente influencia tecnológica de Beijing en el Cono Sur.
El detonante: «Chile-China Express» vs. «Humboldt»
La manzana de la discordia tiene nombre: el programa Chile-China Express. Liderado por el gigante China Mobile y la operadora Inchcape Shipping Service, este cable submarino pretende unir directamente Valparaíso con Hong Kong.
Para la Casa Blanca, este proyecto no es solo competencia comercial para el cable Humboldt (que conecta a Chile con Asia vía Australia bajo estándares occidentales), sino una vulnerabilidad inaceptable. El secretario de Estado, Marco Rubio, fue implacable al señalar que los funcionarios sancionados «dirigieron y financiaron actividades que comprometieron infraestructura crítica de telecomunicaciones».
La advertencia que La Moneda no escuchó
La ofensiva de Estados Unidos fue precedida por una intensa actividad de cabildeo. Solo en febrero de este año, el embajador Brandon Judd desplegó una agenda frenética para advertir sobre los riesgos de seguridad:
- 2 de febrero: Reunión clave con el ministro de Transportes, Juan Carlos Muñoz.
- 12 de febrero: Cita con la ministra de Defensa, Adriana Delpiano.
Tras este último encuentro, Judd fue tajante en sus redes sociales, subrayando que la seguridad de los datos es la columna vertebral de la cooperación militar bilateral. «Conversamos a fondo sobre los riesgos de cables submarinos chinos redundantes», advirtió el embajador, dejando claro que para Washington, el cable impulsado por el Gobierno de Boric es una puerta trasera para el espionaje o el control de datos regionales.
El «Lunes Negro» de la diplomacia
La tensión alcanzará su punto álgido el próximo lunes, cuando el embajador Judd ofrezca una conferencia de prensa para detallar los fundamentos de estas sanciones.
Mientras tanto, en los pasillos de Subtel reina el hermetismo. Se trataría de tres profesionales técnicos y políticos que habrían facilitado el camino para que el gigante asiático lograra una conexión directa con Sudamérica. Lo que para Chile es un puente hacia el desarrollo digital y la soberanía comercial, para el Departamento de Estado de EE.UU. es una maniobra que «erosiona la seguridad regional en nuestro hemisferio».
Radiografía del conflicto
- El Proyecto Polémico: Cable submarino directo Valparaíso – Hong Kong (China-China Express).
- Las Empresas: China Mobile e Inchcape Shipping Service.
- La Acusación de EE.UU.: Los datos seguros son fundamentales para la defensa; un cable chino compromete la integridad de la red regional.
- La Sanción: Revocación de visas oficiales para tres funcionarios de Subtel y sus familias.
SOJ





