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Lo que comenzó como un sueño «imposible» a 5.364 metros de altura, hoy es una realidad que posiciona al deporte chileno en la cima del mundo. Jacinta Correa y Camila Forti se han convertido oficialmente en las primeras mujeres del planeta en alcanzar el campamento base del Monte Everest utilizando bicicletas como su principal medio de transporte.
La hazaña no solo desafió la gravedad, sino también la estadística: hasta la fecha, solo un reducido grupo de hombres había logrado completar esta ruta invernal sobre dos ruedas. Hoy, el nombre de dos chilenas encabeza ese registro histórico.
11 días de lucha contra el «Invierno Eterno»
La expedición fue una verdadera prueba de supervivencia que se extendió por 11 jornadas. A través de sus redes sociales, las riders nacionales compartieron un registro crudo y emocionante de lo que significa enfrentar el Himalaya en plena temporada de invierno:
- Terreno hostil: Superaron escaleras interminables, puentes colgantes suspendidos sobre abismos y senderos de roca pura.
- Resiliencia pura: En los tramos donde el pedaleo era imposible debido a la inclinación o la nieve, las deportistas no dudaron en cargar sus bicicletas al hombro para seguir avanzando.
- El factor altura: Operar a más de 5.000 metros sobre el nivel del mar implica un desgaste físico extremo, con niveles de oxígeno reducidos a casi la mitad.
Una meta sin precedentes
Antes de partir, Forti había advertido sobre la inexistencia de registros femeninos en esta ruta específica. «Nuestro objetivo es llegar en plena temporada de invierno. Investigamos y no encontramos rastro de ninguna mujer que lo haya hecho antes. Si lo logramos, seremos las primeras en el mundo», explicó.
La ruta al éxito mundial

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Esa ambición se selló con una fotografía que ya recorre el mundo: ambas celebrando con sus bicicletas en alto frente al icónico letrero del Everest Base Camp (EBC).
«Misión cumplida. No lo podemos creer», publicaron en sus cuentas oficiales, desatando una ola de orgullo en la comunidad del big mountain bike internacional.
Orgullo nacional
Con este logro, Correa y Forti no solo elevan el estándar del ciclismo de montaña, sino que demuestran que las barreras de género en el montañismo extremo siguen cayendo ante la determinación chilena. Su victoria es un recordatorio de que, a veces, la cima no es solo un lugar, sino la voluntad de llevar la bicicleta donde nadie más se atrevió.
SOJ





