Carlos Alcaraz derrota a Djokovic alcanza la inmortalidad en Australia: el primer Grand Slam del año cierra con el talento y la juventud del hispano

En el Rod Laver Arena, el tenis fue testigo de un relevo generacional definitivo. El joven Carlos Alcaraz de 22 años, el fenómeno de tan solo 22 años, se ha consagrado campeón del Abierto de Australia tras derribar al gigante Novak Djokovic de 38 años, en una batalla de poco más de tres horas que terminó 2-6, 6-2, 6-3 y 7-5. Con esta victoria, el murciano no solo levanta su séptimo «grande», sino que se convierte en el jugador más joven de la historia en completar el Grand Slam de carrera, poseyendo los cuatro títulos mayores en sus vitrinas.

Una remontada de acero

La final comenzó con un guion que parecía favorecer la experiencia del serbio. Djokovic, inquebrantable en el inicio, castigó a Alcaraz con una derecha quirúrgica y dos quiebres que dejaron al español desconcertado, cerrando el primer set con un contundente 6-2. Sin embargo, la resiliencia es el sello de las leyendas.

«Carlitos» se soltó en la segunda manga, devolviendo el 6-2 con una agresividad física que empezó a mermar la resistencia de «Nole». Para el tercer set, el dominio español se consolidó (6-3) ante un Djokovic que, por primera vez en el torneo, mostraba señales de agotamiento frente al despliegue total de su rival.

Un cierre para la historia

El cuarto set fue un monumento al tenis. Djokovic, fiel a su espíritu de supervivencia, protagonizó un primer juego agónico donde salvó ocho puntos de quiebre, resistiendo como un escapista ante el asedio constante. La paridad se mantuvo hasta el límite, pero con el marcador 5-6 y el servicio a favor del serbio, la presión de Alcaraz fue insostenible.

Con el quiebre final llegó la algarabía. Alcaraz cayó al suelo, consciente de que acababa de vencer al mejor de todos los tiempos en su jardín preferido. Hoy, el tenis no solo tiene un nuevo monarca en Melbourne, sino una leyenda que, a su corta edad, ya ha conquistado el mundo entero.

SOJ