A dos semanas de la catástrofe que asoló a Ñuble y Biobío, el Ejecutivo cerró la tercera nómina de pagos directos, alcanzando a más de 4.300 hogares. El despliegue ahora se concentra en la habitabilidad transitoria y la autoconstrucción de emergencia.
La respuesta estatal tras los incendios forestales que devastaron vastas zonas del centro-sur del país entró este sábado en una fase decisiva. El Gobierno confirmó que ya se han inyectado más de $6.300 millones de manera directa a los hogares afectados, un alivio financiero diseñado para enfrentar la primera etapa de la emergencia.
El mapa del daño: El drama de la pérdida total
Desde el terreno, la subsecretaria de Servicios Sociales, Francisca Gallegos, entregó un diagnóstico crudo de la realidad que arroja la Ficha Básica de Emergencia (FIBE). De los 4.547 hogares catastrados, el impacto ha sido severo: 90% de las familias han sufrido la pérdida total de su vivienda o daños de extrema gravedad.
La comuna de Penco, en la Región del Biobío, se alza como la zona más golpeada, concentrando 2.996 de los hogares afectados. «Estamos haciendo un seguimiento estrecho a la implementación de las ayudas. Hoy, con esta tercera nómina de pagos, ya son 4.345 familias las que están recibiendo este apoyo».
Inyección de recursos y operatividad
El Bono de Recuperación consiste en un depósito único de $1.500.000 para casos de alta afectación y $750.000 para daños medios. El subsecretario del Interior, Víctor Ramos, enfatizó la importancia de la celeridad en este proceso:
«Desde este sábado, las familias ya cuentan con un monto de libre disposición. Sabemos que esto no es suficiente, por lo que ya estamos desplegando otras ayudas que permitan asegurar la habitabilidad transitoria en las próximas semanas».
Para facilitar el acceso, los recursos han sido depositados en las Cuentas RUT de los jefes de hogar. No obstante, para quienes no cuenten con este servicio, el cobro puede realizarse directamente en cualquier sucursal de BancoEstado a través de un vale vista, presentando únicamente la cédula de identidad.
Más allá del bono: Hacia la reconstrucción
El plan de «Ayudas Tempranas» no se agota con el bono en efectivo. Junto al Ministerio del Interior, ya se encuentra en marcha el plan operativo de viviendas de emergencia y la activación del Bolsillo Electrónico para la Autoconstrucción (BEA). Este último consiste en un aporte de 150 UF (entregado en tres cuotas) para la compra de materiales de construcción.
A esto se suma el Bono de Acogida, un aporte de 10 UF destinado a familias que han recibido a damnificados en sus hogares o que requieren costear soluciones de alojamiento temporales mientras avanza el complejo proceso de reconstrucción definitiva.
SOJ





