En un paso estratégico para enfrentar la volatilidad del mercado, la firma forestal Masisa —con una fuerte presencia operativa en la Región del Biobío— anunció el cierre definitivo de su proceso de reestructuración de pasivos financieros. La operación, que involucra un monto cercano a los US$88 millones, se consolida como el pilar central de su plan de fortalecimiento financiero.
Alivio en la caja y nuevos plazos
El principal hito de esta reestructuración es el rediseño del perfil de vencimientos de la compañía. Gracias a los acuerdos alcanzados con sus acreedores bancarios, Masisa ha logrado postergar el inicio de las amortizaciones de capital hasta el año 2027.
Este «respiro» financiero permite a la fabricante de tableros y revestimientos inyectar liquidez inmediata a sus operaciones, protegiendo su flujo de caja en un contexto económico que la propia empresa calificó como un «desafiante escenario de mercado».
El mecanismo del canje
Según lo informado a la Comisión para el Mercado Financiero (CMF), la operación contempló dos frentes clave:
- Modificación de contratos: Se ajustaron las condiciones de los financiamientos vigentes, tanto de corto como de largo plazo.
- Canje de bonos: Se concretó con éxito la sustitución de los Bonos Serie L por los nuevos Bonos Serie O, un movimiento que ya había sido anticipado al mercado en diciembre de 2025.
Estabilidad para el futuro

Desde la compañía destacaron que este resultado no solo fortalece su posición patrimonial, sino que otorga la estabilidad necesaria para garantizar la continuidad y el desarrollo de sus proyectos a largo plazo.
Con los pasivos reorganizados y la presión de los pagos inmediatos disipada, Masisa busca consolidar su liderazgo en el sector maderero, manteniendo un monitoreo constante de su salud financiera bajo la supervisión del regulador.
SOJ





