Escudo científico en Juan Fernández: Investigadores de la UCSC instalan «centinelas» submarinos para frenar especies invasoras

En el corazón del Archipiélago de Juan Fernández, uno de los tesoros biológicos más frágiles y valiosos del mundo, un equipo de científicos de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC) ha puesto en marcha una innovadora estrategia de vigilancia. El objetivo: proteger el ecosistema de Robinson Crusoe frente a la amenaza silenciosa de las especies exóticas invasoras.

Placas de monitoreo: El radar contra el polizón marino

Bajo el liderazgo del Dr. Antonio Brante, el proyecto FONDECYT instaló una serie de placas de PVC de alta tecnología en los pilones del muelle de Robinson Crusoe. Estos dispositivos actúan como «sustratos de colonización» que permiten a la flora y fauna local asentarse de forma natural.

Sin embargo, su misión principal es detectar la bioincrustación: organismos ajenos que viajan adheridos a los cascos de las embarcaciones provenientes del continente. Al analizar qué especies se fijan en estas placas, los investigadores pueden identificar tempranamente la llegada de invasores que podrían asfixiar a las especies nativas y alterar drásticamente el equilibrio del archipiélago.

Ciencia aplicada y compromiso local

El Dr. Javier Pinochet, junto al tesista de Magíster Marcelo Medina, ejecutaron las faenas submarinas entre el 3 y el 11 de enero. Según explicó Pinochet, este método no interviene el entorno, sino que funciona como un termómetro real del riesgo asociado al tráfico marítimo.

Más allá del despliegue técnico, la misión tuvo un fuerte componente social. El equipo de la UCSC lideró charlas con la Capitanía de Puerto, el SAG, Sernapesca y la comunidad local. La meta es clara: alfabetización científica para que las autoridades y habitantes comprendan que una pequeña especie invasora puede transformarse en una catástrofe ecológica para la isla.

Resultados a la vista

Tras tres meses de exposición a las corrientes y el tránsito de naves, las placas serán retiradas en abril para su análisis. Los resultados permitirán a Chile fortalecer sus protocolos de bioseguridad marina y proteger la biodiversidad única de este parque nacional, asegurando que el puerto de Robinson Crusoe sea una puerta de conexión y no un punto de entrada para amenazas biológicas.

SOJ