La captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses ha fracturado a la comunidad internacional en tres bloques claramente definidos: la condena tajante de los aliados estratégicos de Caracas, el entusiasmo de la derecha regional y la cautela diplomática de una Europa que prioriza la seguridad de sus ciudadanos.
1. El Bloque de Condena: «Terrorismo de Estado» y Alerta Global
Para los aliados históricos del chavismo, la operación de Washington es leída como una violación flagrante al derecho internacional.
- Cuba e Irán: El presidente Miguel Díaz-Canel lideró la ofensiva retórica calificando la intervención como un «criminal ataque» y un acto de «terrorismo de Estado» contra Nuestra América. Por su parte, Teherán exigió una respuesta inmediata de la ONU, señalando que se han vulnerado los principios básicos de la Carta de las Naciones Unidas.
- Rusia y Bielorrusia: Moscú calificó los pretextos de EE.UU. como «infundados» y abogó por un diálogo que parece imposible tras la extracción del líder venezolano. En una advertencia sombría, Alexandr Lukashenko (Bielorrusia) recordó que este movimiento podría convertirse en un «segundo Vietnam» para las fuerzas norteamericanas.
- Colombia: El presidente Gustavo Petro mantuvo una postura de máxima alerta, denunciando el uso de misiles sobre Caracas y exigiendo reuniones urgentes de la OEA y la ONU para frenar lo que considera una amenaza a la paz regional.
2. El Eje del Festejo: «La Libertad Avanza»
En el extremo opuesto, el Cono Sur reaccionó con una aprobación sin matices.
- Argentina: El presidente Javier Milei fue el primer líder regional en celebrar la captura con su característico estilo: «La libertad avanza. Viva la libertad carajo». La sintonía ideológica entre la Casa Rosada y la administración Trump se hizo evidente, reforzada por Patricia Bullrich, quien sentenció que «Venezuela será libre».
3. La Cautela Europea: Seguridad Consular y Legitimidad en Duda
Europa ha optado por un pragmatismo tenso. Si bien la Unión Europea ha desconocido sistemáticamente la legitimidad de Maduro, la forma de su salida ha generado incomodidad diplomática.
- La UE y Kaja Kallas: La jefa de la diplomacia europea se comunicó con Marco Rubio (Secretario de Estado de EE.UU.) para exigir «moderación». Aunque Kallas recordó que Maduro carecía de legitimidad, insistió en que cualquier transición debe respetar el Derecho Internacional.
- España e Italia: Madrid ofreció sus «buenos oficios» para una transición pacífica, mientras que la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, activó protocolos de emergencia para los 160.000 ciudadanos italianos en suelo venezolano. La instrucción desde Roma y Bruselas es clara: «No salir de casa».
Análisis: Un nuevo orden en el Hemisferio Occidental
La intervención de Trump ha dejado a los organismos multilaterales (ONU y OEA) en una posición de irrelevancia momentánea, siendo superados por los hechos consumados. Mientras el eje bolivariano intenta articular una resistencia diplomática, el pragmatismo europeo y el entusiasmo de la derecha sudamericana sugieren que el mundo se prepara para aceptar una realidad post-chavista, aunque el costo sea una escalada de tensión de dimensiones desconocidas desde la Guerra Fría.
La gran incógnita ahora es la capacidad de respuesta de los aliados militares de Maduro en el terreno y si la «desescalada» que pide el mundo es posible tras una operación de tal magnitud.





