Alerta Roja en el Biobío: Coordinación público-privada logra frenar avance crítico de incendios en Mulchén y Tomé

Pese a la magnitud de los siniestros —que en Mulchén ya superan las 140 hectáreas—, la rápida activación del SENAPRED y la integración de brigadas de CMPC y CONAF han evitado, hasta ahora, la pérdida de vidas y daños estructurales mayores en zonas pobladas.

La temporada de incendios forestales entra en su fase más compleja en la zona centro-sur. Las comunas de Tomé y Mulchén se mantienen bajo Alerta Roja, movilizando un masivo despliegue de recursos aéreos y terrestres. Los focos principales de preocupación se han centrado en el incendio «California» (Tomé) y el sector «Licura» (Mulchén), donde la proximidad a viviendas obligó a una respuesta inmediata del Sistema Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (SINAPRED).


Estado de Situación: Focos Críticos en Combate

Incendio / ComunaSuperficie EstimadaRecursos en DespliegueEstado de Afectación
California (Tomé)+8 hectáreas7 brigadas, 4 helicópteros, 2 aviones cisterna.Sin daños a viviendas; foco en contención de avance.
Licura (Mulchén)140 – 160 hectáreasBrigadas CONAF, CMPC y Bomberos.Daño parcial en bodega y techo; sin heridos.
Nivel Nacional14 focos activosDespliegue coordinado CONAF.3 focos con prioridad por interfaz urbana.

1. Mulchén: El desafío de la superficie y la noche

En el sector de Licura, el avance del fuego ha sido el más agresivo en términos de extensión. El jefe provincial de CONAF Biobío, Juan Carlos Bascur, informó que el siniestro ha afectado un perímetro de entre 140 y 160 hectáreas.

  • Estrategia nocturna: Tras una jornada intensa, el trabajo se concentró en la construcción de líneas cortafuegos para circunscribir el perímetro. Durante la noche, unidades especializadas mantuvieron el monitoreo para evitar rebrotes por viento.
  • Impacto controlado: El delegado presidencial provincial (s), Carlos Uslar, confirmó que la afectación habitacional fue mínima (una bodega y el daño parcial en el techo de una vivienda), destacando que «se trabajó con todos los recursos disponibles».

2. Tomé: Escudo aéreo sobre el incendio «California»

En la zona costera, la Alerta Roja activó un «ataque total» para impedir que el fuego alcanzara sectores habitados. El despliegue en Tomé destaca por su densidad técnica: maquinaria pesada para cortafuegos terrestres y una flota de aeronaves de coordinación y ataque que operaron en carrusel para enfriar los puntos calientes antes del anochecer.

3. El modelo de colaboración público-privada

Uno de los puntos altos de la jornada ha sido la integración de mando entre CONAF, Bomberos, equipos municipales y la empresa CMPC. Esta sinergia permitió que incendios de alta complejidad en las provincias de Biobío y Malleco pasaran de una fase descontrolada a una situación de «tranquilidad relativa» en menos de 24 horas. La capacidad de respuesta de las brigadas privadas ha sido fundamental para reforzar el cinturón de seguridad en las áreas de interfaz.

Análisis: Un balance positivo bajo presión

La efectividad de este operativo radica en la anticipación. La declaración de Alerta Roja permitió que los recursos no se desplazaran de forma reactiva, sino simultánea, saturando los focos con apoyo aéreo desde el minuto uno. Aunque el balance nacional de CONAF indica que aún persisten 14 incendios en combate, el manejo en Biobío demuestra que la coordinación táctica es la barrera más efectiva contra la pérdida de hogares.

Conclusión

La emergencia no ha terminado. Si bien el trabajo de las aeronaves cesó parcialmente al lograr la contención, las brigadas terrestres permanecen en terreno para la fase de «liquidación» de los focos. La vigilancia se mantiene extrema, considerando que tres de los focos a nivel nacional aún presentan una amenaza latente para zonas habitadas.

SOJ