Una vez más, la Cámara de Diputados de Chile se quedó en silencio. La esperada sesión de este martes, crucial para el futuro de miles de adultos mayores, no pudo comenzar debido a una alarmante falta de quórum. La tónica del ausentismo parlamentario, que ya se está volviendo una vergonzosa costumbre, volvió a dejar en el limbo importantes proyectos de ley.
El Fracaso de la Mañana
El proyecto estrella en la tabla era la rebaja de contribuciones para las personas mayores, una iniciativa que se financiaría mediante un aumento del aporte al Fondo Común Municipal (FCM) por parte de las comunas más ricas, como Las Condes y Lo Barnechea. Sin embargo, a las 10:15 de la mañana, el ambiente en la Sala de la Cámara era desolador.
El presidente de la corporación, José Miguel Castro (RN), se vio obligado a suspender la jornada, comunicando la noticia con una mezcla de resignación y molestia. «No vamos a poder abrir sesión de sala. No es ninguna gracia esto (…). La sesión fracasó y en la tarde las comisiones siguen exactamente igual», declaró, haciendo evidente el nulo avance legislativo.
Para dar inicio a la sesión, se requiere el quórum de un tercio de los diputados, lo que equivale a 52 parlamentarios. Una cifra que la Cámara fue incapaz de alcanzar.
Una Costumbre Preocupante
Este nuevo fracaso legislativo no es un hecho aislado. La Cámara ya había suspendido una sesión por la misma razón el pasado 15 de octubre, demostrando una preocupante interrupción del trabajo. El episodio de hoy ocurre justo después de un fin de semana largo y en la víspera de la próxima elección presidencial del domingo, lo que aumenta las críticas sobre la priorización de los tiempos y deberes de los legisladores.
Además del beneficio a los adultos mayores, quedaron postergados:
- La iniciativa que busca prohibir y sancionar las carreras de perros.
- El proyecto que apunta a fortalecer la institucionalidad municipal en materia de seguridad pública.
La falta de compromiso de más de un centenar de parlamentarios no solo detiene la tramitación de leyes vitales para el país, sino que también erosiona aún más la confianza pública en la labor legislativa.
SOJ





