Siete meses después de la colisión fatal en Coronel, la lucha de los familiares de los tripulantes desaparecidos de la lancha artesanal Bruma rindió frutos. Tras una semana de protestas a las afueras de la Fiscalía, los deudos lograron la suspensión temporal de la mantención obligatoria (carena) que debía realizarse al buque mercante Cobra, la nave que impactó a la Bruma.
La mantención implicaba el traslado del Cobra a un dique de Asmar, una acción que, según advirtieron las familias, pondría en riesgo la investigación. Claudia Urrutia, vocera de los familiares, explicó que la carena podría «obstaculizar la investigación» al eventualmente alterar o eliminar evidencia crítica en el casco del buque.
La presión ciudadana culminó con una reunión con la fiscal a cargo del caso, Marcela Cartagena, quien autorizó la suspensión del proceso hasta el próximo 19 de noviembre, cuando se desarrolle una audiencia clave donde los familiares deberán justificar formalmente su solicitud ante el tribunal, buscando la decisión definitiva sobre la paralización de la carena.
Catalina Medel, hija de uno de los tripulantes, confirmó la autorización este domingo, marcando un triunfo temporal para quienes buscan verdad y justicia. Mientras tanto, la empresa Blumar, responsable del buque, ha mantenido silencio, eludiendo referirse al tema a pesar de la crítica situación y la posibilidad de que solicite una prórroga para la mantención obligatoria de la nave.
SOJ





