Camanchaca, empresa líder en la industria del salmón y la pesca en Chile, ha decidido llevar al Estado de Chile a tribunales en un intento por revertir la recién aprobada Ley de Fraccionamiento Pesquero. La compañía, que exporta a más de 50 países, argumenta que la nueva normativa causará un «perjuicio sustancial» a su sector al aumentar las cuotas de pesca para el rubro artesanal en desmedro del industrial.
Pérdidas millonarias y estrategia legal
El gerente general de Camanchaca, Ignacio García, señaló que la ley le habría quitado al sector industrial más de 25.000 toneladas de jurel solo en la zona centro-sur. En conversación con Pulso, García aseguró que las pérdidas anuales podrían ascender a entre US8millonesyUS10 millones.
Para sustentar la demanda contra el Fisco, la empresa ha contratado a un equipo legal de alto nivel, encabezado por el abogado Jorge Bofill. Además, el economista Patricio Arrau será el encargado de cuantificar los daños económicos, que, según Camanchaca, comenzarán a sentirse en 2026.
Impacto en la industria y críticas al gobierno
García también criticó la política arancelaria que, según él, afecta la competitividad de la industria chilena. «Al imponer un arancel alto, importas menos», explicó, refiriéndose a un arancel del 30% sobre las importaciones de jurel extranjero. Esta medida, sumada al fraccionamiento de las cuotas, resultará en una menor disponibilidad de jurel para procesar, lo que a su vez se traducirá en una reducción de la actividad económica nacional, afectando la producción de conservas y productos congelados.
El ejecutivo también cuestionó la negociación del gobierno con Estados Unidos, que mantuvo aranceles del 10% a las importaciones chilenas de salmón, argumentando que «una buena negociación» habría asegurado un arancel del 0% como lo estipula el Tratado de Libre Comercio (TLC).
Finalmente, García hizo un llamado a la próxima administración para que «remueva los obstáculos, trabas y costos» que, a su juicio, han sido impuestos al sector sin generar beneficios reales. «En Chile estamos paralizados, sin un rumbo claro. No hay una visión de país para esta actividad, que no solo es clave para el sur, sino que también puede contribuir significativamente a enfrentar uno de los mayores desafíos globales: el cambio climático».
SOJ





