Columna de Renato Medina: «Envejecimiento saludable. A un año del manifiesto de Salamanca»

Al cumplirse un año del manifiesto de Salamanca, en el que participé y suscribí, me convenzo aún más de la necesidad de anticiparnos como país y sociedad a la situación que se ha venido estructurado en cuanto a la distribución etaria de nuestra población. El índice de envejecimiento de Chile, según el censo de 2024, muestra que por cada 100 personas de 14 años o menos hay 79 personas de 65 años o más en el país. El censo vino a reforzar una realidad de la que ya comenzábamos a ver en Chile, pero no a asumir, estamos envejeciendo y nuestra población de adultos mayores de 65 años llega a un 14%, equivalente a 2.587.238, grupo etario que con los años va en aumento, considerando que, en 2017, estos solamente representaban el 11,4% del total de la población.
Además, la población menor de 14 años también va disminuyendo. En el año 1992 alcanzaba al 29,4%; una década después alcanzó el 25,7% y 15 años más tarde, es decir el año 2017, cayó al 20,1%, para llegar el este 2024 a un 17,7%.
El índice de envejecimiento en las regiones de Ñuble y del Bio Bio muestran tendencias parecidas e incluso mayores; Ñuble alcanza al 97,6%, siendo la segunda del país que presenta un indicador superior al promedio nacional, superada sólo por Valparaíso y Bio Bio alcanza al quinto puesto nacional con un 84,1%
Esta semana un estudio del Instituto de Salud Pública de la U. Andrés Bello reveló que el gasto en fármacos pagado directamente por las personas representa cerca del 30% del gasto de bolsillo en salud, por sobre el promedio de países de la OCDE, alcanzado niveles preocupantes.
«El gasto en medicamentos entre 2011 y 2024 aumentó en términos reales en un 80%», advierte Héctor Sánchez, director del ISP UNAB y coautor del estudio. Pese a este crecimiento sostenido, el gasto total en medicamentos se ha mantenido en torno al 1% del PIB, lo que evidencia que el incremento ha sido absorbido principalmente por los hogares. De hecho, del 29,7% de gasto de bolsillo en salud, el 30% corresponde exclusivamente a medicamentos.
Según el estudio, los medicamentos más consumidos en Chile están destinados a tratar enfermedades cardiovasculares, del sistema nervioso, digestivo y metabólico. Esto se alinea con el perfil epidemiológico del país: la mayoría de las personas mayores de 65 años vive con al menos tres enfermedades crónicas, lo que implica tratamientos permanentes y costosos.
Frente a este panorama, el informe explora tres escenarios para una posible cobertura universal de medicamentos: una que cubra el 100% del gasto actual; otra, el 80%, similar a las Garantías Explícitas en Salud (GES); y una tercera con una cobertura del 56%, alineada con el promedio de los países de la OCDE. «En el escenario más exigente, el país debería destinar alrededor de 1.200 millones de dólares adicionales al año, pero nuestros estudios muestran que ese financiamiento existe», sostiene Sánchez.
Por todas estas razones, es que se hace inminente levantar las banderas que combatan el edadismo como elemento discriminatorio en nuestra sociedad. Esta practica tiene impactos en la salud y bienestar de las personas, en la perdida de talento y experiencia para una sociedad inmersa en subdesarrollo, convirtiéndose en un desperdicio del potencial humano, más aún en una disputa política que en nuestros tiempo pregona una sociedad más justa e inclusiva.

Renato Medina
Ex-director
Servicio Salud Concepción

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