Hito para el Pipeño: Ñuble Consolida el Rescate de la Tradición Vitivinícola con segunda Nueva Certificación


Las viñas del Valle del Itata de Ñuble se posicionan como pionera en el rescate y formalización del pipeño, una bebida ancestral, que trajeron los españoles hace más de 400 años atrás, que hoy celebra un nuevo hito. El viticultor Felizardo Barriga, de la comuna de Quillón y bajo la razón social Viñas Nobles «La Guarida del Pipeño», ha logrado la segunda certificación de pipeño a nivel nacional, un logro que no solo lo convierte en el primer productor de Quillón con este sello, sino que impulsa la pequeña agricultura local. Con 2.600 litros inscritos para esta temporada, Barriga marca un precedente para otros productores de Ñuble que ya avanzan en sus propios procesos de formalización.


El Reconocimiento Oficial y sus Beneficios

Osvaldo Alcayaga, director del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) de Ñuble, destacó la relevancia de esta certificación: «Entregamos el segundo certificado de nuestra región de Ñuble al producto pipeño; desarrollado por un pequeño viticultor de la comuna de Quillón. Este pipeño, obtenido de la fermentación parcial de los mostos, permite lograr un producto de baja graduación alcohólica, con un dulzor y aroma que lo hacen muy atractivo para el consumidor».

El SAG incorporó la clasificación genérica de pipeño en el Registro de Bebidas Alcohólicas en 2023. Esta denominación se aplica a bebidas elaboradas a partir de la fermentación parcial de mosto de uvas frescas, cuya graduación alcohólica no alcanza el mínimo de 11,5° GL requerido para ser clasificado como vino. Esta medida busca agregar valor a las producciones de pequeña escala, permitiendo que solo productores de la Agricultura Familiar Campesina y cooperativas de Maule, Biobío y Ñuble puedan inscribir esta denominación. El objetivo es que el pipeño se comercialice legalmente con una clara identidad territorial, protegiendo así los intereses de los pequeños productores.


Un Orgullo para los Pequeños Productores

Para Felizardo Barriga, obtener esta certificación es motivo de gran orgullo: «Tengo que agradecer que nos hayan dado esta herramienta que, a nosotros, como pequeños productores, nos permite competir con viñas más grandes, porque esto es para nosotros». Barriga enfatizó el valor añadido que esta formalización le otorga a sus uvas, abriendo «una nueva alternativa para poder vender nuestros productos».

El esfuerzo por rescatar el pipeño no es reciente. Eduardo Carrasco, viticultor de Quillón y representante de la Cooperativa Coovicen, recordó la «batalla campal» que libró la cooperativa durante años para lograr la certificación de este producto tradicional. El interés de los productores de Ñuble sigue creciendo; además de Felizardo Barriga en Quillón y José Neira en Guarilihue, ya hay un productor en Ránquil con la inscripción aprobada y dos nuevas solicitudes en tramitación.


Apoyo Institucional y Proyecciones de Futuro

Patricia Zambrano, jefa de área de Indap Bulnes, subrayó la importancia de estas certificaciones para Indap: «Permite darle salida a los productos que ellos han trabajado, productos que son el fruto del esfuerzo de los propios agricultores y también de las instituciones públicas que han dedicado recursos de inversión y asesorías técnicas».

El alcalde de Quillón, Felipe Catalán, también celebró este logro durante la ceremonia de entrega del certificado a Barriga. «Esto da un nuevo impulso al trabajo que hacen nuestros viñateros, nuestro campo, que ha sido bien golpeado durante las últimas décadas. Queremos seguir promocionando el campo, seguir mostrando que las viñas están vivas y más fuertes que nunca y que producen verdaderos manjares», destacó Catalán.

Es fundamental recordar que el pipeño es una categoría distinta al vino pipeño, el cual se rige por la normativa de vinificación y puede ser producido por cualquier razón social a nivel nacional. Para producir pipeño formalmente, el productor debe comunicarlo al SAG de su jurisdicción, informando el volumen elaborado cada temporada. El producto no puede ser envasado sin un análisis que garantice el cumplimiento de los requisitos para su comercialización bajo esta denominación, y debe ser preparado mediante prácticas enológicas autorizadas y a partir de uvas de variedades viníferas.

Finalmente, el director regional del SAG, Osvaldo Alcayaga, hizo un llamado a la comunidad a informarse sobre la normativa: «Para inscribir un producto en el Registro de Alcoholes, se deben cumplir requisitos estrictos; el pipeño es un producto que tiene el dulzor natural de la uva, por lo que productos adulterados a través de la adición de agua o azúcares u otros, serán sancionados».

SOJ