El tenis chileno ha despertado este lunes con una noticia que resuena con fuerza en el All England Club: Nicolás Jarry (143° ATP) protagonizó una hazaña mayúscula en su debut en Wimbledon, al vencer al octavo jugador del mundo, el danés Holger Rune, en un monumental partido que se extendió por más de tres horas y media. Jarry no solo superó el desafío, sino que lo hizo remontando dos sets en contra, sellando una victoria memorable por 4-6, 4-6, 7-5, 6-3 y 6-4.
La «Torre» chilena desató un batacazo monumental en la mítica cancha londinense, demostrando una vez más su capacidad para medirse de igual a igual con los mejores del circuito. Esta victoria marca un hito en su carrera: es la primera vez que Jarry gana un partido a cinco sets, y más aún, la primera ocasión en que logra revertir una desventaja de dos parciales. Su impresionante desempeño ya le permite escalar hasta el puesto 122 en el ranking live.
El inicio del encuentro no fue sencillo para el tenista nacional. En los dos primeros sets, Jarry lució incómodo y le costó encontrar su ritmo. Rune, el joven prodigio danés, se mostró sólido, aprovechando un quiebre de diferencia en cada parcial y exhibiendo una aparente comodidad, incluso con alguna sonrisa de más.
Sin embargo, Nicolás Jarry, conocido por su resiliencia, no bajó los brazos. Siguió creyendo en su juego, y sobre todo en su servicio, una auténtica prenda de garantía a lo largo del encuentro, con la friolera de 31 aces. La reacción llegó en el tercer set, cuando el chileno logró un quiebre crucial para llevárselo por 7-5. El cuarto parcial fue una exhibición de contundencia: Jarry quebró de entrada y cerró con un sólido 6-3, mientras Rune mostraba aparentes problemas físicos, solicitando la atención del fisioterapeuta y cojeando visiblemente.
La quinta manga fue un hervidero de tensión. Con el marcador 1-2 y su servicio comprometido, Jarry salvó un punto de quiebre que podría haber sido fatal. La definición llegó en un momento clave: con Rune sirviendo 4-4, Jarry ejecutó una espectacular volea que rememoró a Boris Becker, logrando el quiebre decisivo. A pesar de que el danés se enfrascaba en discusiones con el público, el chileno mantuvo su concentración inquebrantable.
Con el partido en sus manos, a Jarry no le tembló el pulso. Cerró el encuentro con un tiro ganador de derecha, una muestra de la potencia que caracteriza su juego y que hoy le valió un triunfo de resonancia mundial.
Ahora, Nicolás Jarry se prepara para la segunda ronda de Wimbledon, donde enfrentará al estadounidense Learner Tien, 62° del mundo, con la confianza en alto tras esta histórica remontada en «La Catedral» del tenis mundial.
SOJ





