Sector El Araucano, Mulchén.
Biobío en Penumbras: El Frío Abrazo de 48 Horas sin Luz y la Furia de una Región al Límite
La Región del Biobío respira indignación. Más de 35 mil hogares, distribuidos en sus tres provincias, cumplen hoy, lunes 16 de junio, la angustiosa marca de 48 horas sin suministro eléctrico. Desde el sábado, la vida de miles de familias se ha detenido, sumergiéndolas en una precariedad que va más allá de la mera incomodidad y que ha encendido la mecha de la protesta generalizada.
Según el reporte actualizado a las 6 PM por la Superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC), un total de 35.095 clientes de las compañías Frontel y CGE persisten en la oscuridad. La preocupación se agudiza para los pacientes electrodependientes, cuyas vidas penden de un hilo en esta prolongada interrupción. Las cifras son elocuentes: Los Ángeles lidera el desolador ranking con 9.515 clientes sin luz, seguida de cerca por Concepción, con 4.429 hogares en penumbras, y Talcahuano, donde 4.041 usuarios sufren la misma suerte.

El Grito Desesperado
La paciencia se agotó en la comuna de Mulchén, Hualqui (Unihue), Concepción (Palomares), Talcahuano, Chiguayante y Cañete. En el sector El Araucano de Mulchén, la desesperación por más de tres días sin electricidad transformó la Ruta Q-80 en un escenario de protesta. Vecinos furiosos, cansados de las promesas vacías, decidieron cortar el tránsito a la altura del kilómetro 12, elevando su voz ante la inacción de las autoridades y de la empresa Frontel.
Su denuncia va más allá de la oscuridad. La presencia de cables eléctricos caídos, esparcidos peligrosamente por la vía pública, se suma a la indignación. «Nadie se hace cargo, no hay respuestas concretas», claman los manifestantes, cuya vida se ha visto trastocada por esta crisis. La falta de energía ha desencadenado una cascada de problemas: el agua potable escasea, ya que muchos dependen de bombas eléctricas para extraerla de pozos. Los alimentos en los refrigeradores se descomponen sin remedio, un golpe directo a la economía y la salud de las familias.
Los ruegos de los vecinos a las autoridades y a la empresa Frontel cayeron en oídos sordos. Aunque representantes del municipio de Mulchén y de la compañía se hicieron presentes en el lugar, el diálogo no rindió frutos. «No hubo acuerdos, no nos dieron plazos ni soluciones claras», lamentan los afectados, quienes prometen mantener la movilización.
El corte de ruta ha generado un caos vial considerable, afectando tanto a vehículos particulares como al vital transporte de carga y pasajeros que transita por esta vía clave. En medio del frío de este lunes de junio, la Región del Biobío no solo batalla contra la falta de luz, sino también contra la frustración de sentirse abandonada. Los manifestantes lo tienen claro: su protesta no cesará hasta que la energía regrese a sus hogares, restaurando no solo el servicio, sino también la dignidad que sienten vulnerada.
SOJ





