El Grito de Lebu: La Pesca Artesanal Bajo Amenaza y 16 Mil Personas afectadas por Sanciones del Gobierno

Lebu es el principal puerto artesanal de Chile.

La tranquilidad de la costa chilena se ve sacudida por una profunda crisis que amenaza el sustento de más de 4.000 familias de pescadores artesanales en Lebu, capital de la provincia de Arauco. El gobierno ha puesto en marcha una serie de sanciones severas contra sus embarcaciones, obligándolas a salir de la región en busca de jibia, un recurso cada vez más escaso en las aguas del Biobío. La comunidad denuncia una “persecución institucional” que los empuja al abandono. 60 embarcaciones, con un despliegue inusual de la Armada y la autoridad de pesca fueron sancionados, las cuales fueron inspeccionadas en Constitución, Región del Maule.

Lebu, en la Región del Biobío, no es solo un puerto; es el alma de la pesca artesanal en Chile. Este vital centro marítimo se erige como el principal puerto pesquero artesanal del país, un título ganado gracias a la impresionante diversidad y volumen de especies que anualmente arriban a sus muelles.

Durante el año 2023, las descargas en el puerto de Lebu alcanzaron un total de 47.203 toneladas, una cifra que subraya su rol irremplazable en la cadena productiva pesquera nacional. Pero su importancia trasciende las estadísticas de captura. Lebu es también la base de operaciones de una robusta federación de organizaciones de pescadores artesanales, una entidad que congrega a más de 1.100 pescadores. Estos hombres y mujeres del mar, con su arduo trabajo, no solo sostienen a sus familias, sino que también son el motor de una actividad que impulsa la economía local y regional.

La pesca en Lebu no es solo una labor; es una tradición, un modo de vida y una columna vertebral que contribuye significativamente a la generación de empleo y al desarrollo económico de toda la comuna y sus alrededores.


Persecución Aérea y Marítima: ¿Prioridades Desvirtuadas?

Los líderes del sector no ocultan su indignación. Acusan al gobierno de desplegar todos sus recursos de fiscalización —desde aviones hasta embarcaciones— para castigar a quienes intentan alimentar a sus familias, mientras que la ayuda estatal brilla por su ausencia en situaciones de verdadera urgencia.

La alcaldesa Marcela Tiznado Fernández levantó la voz con una pregunta desgarradora: “El Estado no duda en desplegar aviones y embarcaciones para castigar a quienes pescan para alimentar a sus familias, pero cuando hay que sacar a una persona enferma desde Isla Mocha, hay que rogar. ¿Dónde están las prioridades del Gobierno?”. Su cuestionamiento resuena en una comunidad que se siente desamparada.


Una Ley Obsoleta Frente a la Realidad del Mar

El epicentro del conflicto radica en la migración de la jibia. Este preciado recurso ya no abunda en las costas del sur y se ha desplazado mayoritariamente a zonas como el Maule. Sin embargo, la ley actual prohíbe a los pescadores artesanales salir de su región, condenándolos a multas por buscar el sustento fuera de su jurisdicción.

Lebu, hogar de la flota artesanal más grande del país, ha sido históricamente un pilar en la cuota nacional de jibia. Paradójicamente, hoy sus trabajadores son penalizados por su esfuerzo de supervivencia, víctimas de una normativa que ignora el carácter migratorio de la especie.


Ultimátum y Amenaza de Movilización Regional

Ante esta situación insostenible, la alcaldesa, acompañada de dirigentes pesqueros y concejales, ha lanzado un ultimátum al gobierno: 72 horas para una respuesta clara. De no existir voluntad política para modificar este modelo de administración, las movilizaciones regionales serán inminentes.

“Nos quieren dejar sin sustento. A un pueblo que ha sostenido la pesca responsable durante décadas. Esta no es solo una crisis comunal, es una injusticia estructural. Y no nos vamos a quedar callados”, sentenció Tiznado, reflejando el sentir de un pueblo al borde del colapso.

Desde el municipio de Lebu, ya se han enviado oficios al Presidente de la República, a la Subsecretaría de Pesca y a Sernapesca, con una propuesta concreta: establecer una unidad de pesquería única desde la Región de Arica y Parinacota (I) hasta la Región de Los Lagos (X). Argumentan que este modelo, similar al aplicado para especies como el bacalao o la albacora, reconocería la naturaleza migratoria de la jibia y ofrecería una solución justa a la crisis que hoy ahoga a miles de familias.

SOJ

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