Santa María de Los Ángeles, en la región del Biobío, celebra con orgullo el ascenso de una de sus hijas predilectas al escenario mundial. Francisca Lavandero, una mujer multifacética que deslumbra como piloto comercial y modelo, ha sido recientemente coronada Miss Mundo Chile. Este triunfo la catapulta como la representante nacional en la edición 2025 del prestigioso certamen internacional, cuya gala final se celebrará el 31 de mayo en la República Checa.
A sus 25 años, Francisca encarna una trayectoria vital marcada por una profunda dedicación al crecimiento personal, la audaz ruptura de estereotipos arraigados y una genuina vocación de servicio a la comunidad.
Como piloto comercial con habilitación para vuelo instrumental y una experiencia que supera las 200 horas en diversas aeronaves, Lavandero ha logrado abrirse camino con determinación en una profesión históricamente dominada por hombres. Su pasión por la aviación se entrelaza armoniosamente con su destacada participación en certámenes de belleza, creando una narrativa inspiradora que desafía las convenciones tradicionales.
«Mi historia es muy especial, porque combina dos mundos que, a primera vista, parecen opuestos: la aviación y los concursos de belleza», reflexiona Francisca, quien ha pilotado aeronaves como la Cessna 172, la Tecnam P2002 y la Evektor Harmony, mientras continúa trazando un futuro profesional ascendente en los cielos. «Mi sueño es seguir rompiendo estereotipos. Las mujeres podemos conquistar los cielos y también los escenarios», afirma con convicción.
Más allá de su destreza en la cabina de vuelo, Francisca lidera con compromiso la fundación AES Chile, una noble iniciativa dedicada a brindar apoyo y compañía a adultos mayores que se encuentran en situación de abandono. Este proyecto social representa a Chile en la categoría «Belleza con Propósito» del certamen Miss Mundo, uno de sus pilares fundamentales. «Nuestra misión es visibilizar la realidad de miles de abuelos que necesitan cariño, compañía y dignidad», explica conmovida.
Oriunda de la ciudad angelina, Francisca recuerda con cariño una infancia activa y enriquecedora, marcada por su pasión por el deporte y una férrea perseverancia. «Desde pequeña fui muy activa y practiqué disciplinas como salto largo y salto alto», comenta, destacando cómo estas experiencias tempranas moldearon en ella una mentalidad de esfuerzo y superación constante.
En 2019, Francisca tomó la decisión de trasladarse a Santiago en busca de nuevas oportunidades para su crecimiento personal y profesional. Hoy, tras años de preparación y dedicación incansable, considera un verdadero privilegio tener la oportunidad de representar a su país en un escenario de alcance global.
El certamen Miss Mundo, que tuvo su origen en el Reino Unido en 1951 como un evento centrado en la belleza, ha experimentado una notable evolución a lo largo de las décadas. Si bien durante el siglo XX enfrentó críticas, particularmente por parte de organizaciones feministas que cuestionaban su enfoque en la apariencia física, hacia finales de esa centuria incorporó el trascendental programa «Belleza con Propósito». Esta iniciativa transformadora se dedica a destacar el valioso trabajo caritativo y el liderazgo de las participantes en diversas causas sociales.
En la actualidad, Miss Mundo es reconocido como uno de los certámenes internacionales de mayor prestigio a nivel mundial. Ha buscado redefinir su imagen, consolidándose como una plataforma de empoderamiento femenino donde la contribución a la comunidad y los logros personales adquieren una relevancia primordial, trascendiendo los cánones estéticos tradicionales.
Para Francisca Lavandero, su participación en este escenario global representa una oportunidad excepcional no solo para demostrar sus múltiples talentos y capacidades, sino también para convertirse en una fuente de inspiración para otras mujeres. Su historia ejemplifica la posibilidad de seguir caminos propios con pasión y determinación, combinando vocación, un profundo compromiso social y una perspectiva crítica sobre los roles de género preestablecidos.
SOJ





