El Kremlin eludió este martes confirmar la presencia del presidente Vladimir Putin en las conversaciones de paz programadas para el jueves en Estambul. De concretarse, este encuentro representaría la primera reunión directa con el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, desde el inicio de la invasión rusa en febrero de 2022.
Dmitri Peskov, portavoz del Kremlin, ofreció una declaración lacónica a la prensa, afirmando que «la parte rusa sigue preparando las conversaciones previstas el jueves. Eso es todo lo que podemos decir en este momento. No vamos a hacer más comentarios por ahora». Peskov evitó responder directamente a la solicitud ucraniana de un encuentro al más alto nivel.
La ambigüedad de Moscú provocó una enérgica reacción por parte de Kiev. «Si Vladimir Putin se niega a asistir a Turquía, será la señal definitiva de que Rusia no tiene intención de poner fin a esta guerra, de que Rusia no desea ni está preparada para ninguna negociación», advirtió Andrii Yermak, jefe de la oficina presidencial ucraniana, en un comunicado oficial.
El encuentro previsto para el jueves representaría la primera negociación directa entre funcionarios rusos y ucranianos desde los primeros meses de la guerra. En marzo de 2022, ambas delegaciones se reunieron brevemente en Turquía, pero no lograron alcanzar avances significativos.
La propuesta de una negociación directa surgió del propio Putin durante el fin de semana, como alternativa a la iniciativa conjunta de Reino Unido, Alemania, Polonia y Francia, que habían presionado por un alto el fuego incondicional de 30 días a partir del lunes. El Kremlin rechazó tajantemente lo que consideró «ultimátums» por parte de los países europeos.
Peskov también se abstuvo de revelar la composición de la delegación rusa que viajará a Estambul. «No… cuando el presidente lo considere necesario, lo anunciaremos», respondió ante la insistencia de los periodistas por obtener información sobre quiénes representarán a Rusia en las conversaciones.
El presidente estadounidense, Donald Trump, añadió un elemento inesperado a la dinámica diplomática al expresar su disposición a asistir personalmente a las conversaciones. «Estaba pensando en volar hasta allí. Hay una posibilidad de ello, supongo, si creo que las cosas pueden suceder», declaró Trump a los periodistas en la Casa Blanca antes de partir hacia Oriente Medio.
Por su parte, el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, expresó su voluntad de mediar en el encuentro e instó el lunes a ambas partes a aprovechar esta «ventana de oportunidad» para alcanzar un acuerdo de paz.
Ucrania elevó el tono de sus demandas ante la ambigüedad rusa. «Si Rusia se niega a negociar, debe haber una respuesta contundente de Estados Unidos y del mundo entero: nuevas sanciones contra Rusia y aumento de la ayuda militar a Ucrania», advirtió el gobierno de Kiev en un comunicado.
El conflicto, que ha provocado decenas de miles de muertes y millones de desplazados, ha dejado aproximadamente una quinta parte del territorio ucraniano bajo control ruso, incluyendo la península de Crimea, anexionada por Moscú en 2014.
Las posiciones de ambas partes continúan siendo fundamentalmente divergentes. Rusia insiste en que cualquier negociación debe abordar lo que denomina las «causas profundas» del conflicto, una referencia a sus demandas iniciales de «desnazificación» y desmilitarización de Ucrania, protección de las poblaciones rusoparlantes en el este, y garantías contra la expansión de la OTAN.
Kiev y sus aliados occidentales han rechazado estas exigencias, calificando la invasión como una apropiación territorial de carácter imperialista.
Los analistas sugieren que la propuesta de Putin podría ser un intento de proyectar una imagen de disposición al diálogo ante la comunidad internacional, mientras continúan las operaciones militares rusas en el este de Ucrania, donde Moscú ha logrado avances territoriales significativos en los últimos meses.
La tensión diplomática se produce en un momento en que Ucrania enfrenta serias limitaciones en armamento y recursos humanos, mientras que Rusia ha aumentado su producción militar y ha movilizado su economía para sostener un conflicto prolongado.
SOJ





