En la más grande tragedia del ejército de Chile en tiempos de paz, a 20 años de la trágica marcha militar en Antuco, que costó la vida a 44 jóvenes soldados conscriptos y al suboficial sargento Luis Monares, arrieros de esta comuna cordillerana protagonizaron una significativa cabalgata hasta el memorial erigido en honor a las víctimas.
Al llegar al destino de su travesía, los participantes se unieron en un acto de recogimiento, elevando plegarias y rindiendo homenaje a los caídos con un sentido pie de cueca.
La cabalgata congregó a numerosos arrieros y crianceros de la zona, quienes de esta manera quisieron recordar a quienes perdieron la vida en la fatídica marcha cordillerana azotada por el viento blanco el 18 de mayo de 2005. La memoria de los mártires de Antuco perdura al conmemorarse un nuevo aniversario de este doloroso suceso.
Cabe destacar que el Ejército de Chile ha mantenido durante estos 20 años una tradición de visitas programadas, realizando romerías a los cementerios donde descansan los restos de las víctimas de esta tragedia militar. La institución señaló que «como cada año personal del Destacamento de Montaña N° 17 ‘Los Ángeles’, en conjunto a los familiares de los fallecidos en la Marcha de Antuco, realizaron la romería a todos los cementerios donde se encuentran descansando los restos de nuestros soldados, actividad solemne que se realiza en recuerdo a la Memoria de nuestros camaradas caídos en el año 2005».
La trágica marcha cordillerana tuvo lugar el 18 de mayo de hace dos décadas.
El Heroísmo del Sargento Monares: Un Ejemplo de Entrega en la Adversidad
Muchos de los sobrevivientes le deben la vida al sargento Luis Monares, encargado del rancho y responsable de la alimentación de la tropa en el Destacamento de Montaña Nro. 17 «Los Ángeles». No tenía mando directo sobre el contingente de conscriptos. Sin embargo, la mañana del 18 de mayo de 2005, tomó la valiente decisión de acompañar a los soldados de la Compañía Andina en una caminata de 20 kilómetros entre los refugios de Los Barros y La Cortina, en las faldas del volcán Antuco y a orillas del lago Laja. Horas más tarde, la compañía de Morteros emprendió el mismo itinerario.
Estos jóvenes conscriptos contaban con apenas 40 días de instrucción militar cuando se vieron inmersos en una de las peores tragedias del Ejército chileno en tiempos de paz. Una brutal tormenta de viento blanco, caracterizada por intensas ráfagas de nieve y un descenso drástico de la sensación térmica hasta los 20 grados bajo cero, se interpuso en su camino.
En este contexto adverso, el sargento Monares demostró un encomiable espíritu de servicio, tratando de auxiliar a la tropa. Repartió café y alimentos a los soldados que marchaban junto a él. Incluso, a uno de ellos, Luis Peña, le entregó su casaca y sus zapatos, esperándolo hasta que se recuperó. Él continuó caminando sobre la nieve únicamente con zapatillas. Sin embargo, el esfuerzo extremo minó sus fuerzas hasta que finalmente desfalleció en medio del paraje nevado. De las 45 víctimas de la tragedia de Antuco, el sargento Monares fue el único funcionario de planta del Ejército que resultó fallecido en esta tragedia.
Su acto de heroísmo fue reconocido por el Ejército, que le otorgó póstumamente la medalla al valor a su familia en una ceremonia privada realizada en la Escuela Militar en 2021. Debido a las restricciones sanitarias de la época, el Destacamento de Montaña Nro. 17 «Los Ángeles» organizó un acto público para dar a conocer este reconocimiento, el cual se llevó a cabo en la plaza memorial «Héroes de Antuco» con la presencia de autoridades provinciales y comunales.
SOJ





