Llaitul desde prisión descalifica informe de Comisión para la Paz. Presidente del Senado: «Nadie puede proteger la violencia»

Desde el penal Biobío de Concepción, donde cumple condena por delitos contra la propiedad y el orden público, el líder de la Coordinadora Arauco Malleco (CAM), Héctor Llaitul, ha arremetido contra la Comisión para la Paz y el Entendimiento, instancia asesora que entregó sus conclusiones este martes al Presidente Gabriel Boric.

En una columna publicada por la edición chilena de Le Monde Diplomatique, Llaitul desestima el trabajo de los comisionados, afirmando que «no representan los objetivos políticos de nuestra organización y del movimiento mapuche autonomista», calificando la instancia como «una nueva farsa». Con una postura intransigente, añadió: «Nuestra política sigue siendo la reconstrucción nacional y la liberación del Wallmapu, objetivos que, una vez más, no son entendidos ni abordados por la clase política chilena».

Las declaraciones del líder de la CAM no tardaron en generar reacciones en el ámbito político. El presidente del Senado, Manuel José Ossandón (RN), reprobó enérgicamente los dichos de Llaitul. «A lo mejor actúa sobre la base o pensará que la violencia es la solución. Si los resultados de esta comisión funcionan y empiezan a desarrollarse los programas a futuro, aquí no se puede aceptar a nadie que proteja la violencia, aquí se acabó este cuento y espero que el Estado en eso haga imponer su autoridad».

Ossandón fue claro en su postura sobre la integridad territorial: «No pueden haber territorios mapuches o no mapuches, que nadie puede entrar, al revés, somos todos chilenos y por eso hay un punto de partida», indicó, restándole importancia a la opinión del líder de la CAM al señalar que «para mí no es muy importante una persona que está hablando desde la cárcel de un hecho violento. Estamos aquí porque no queremos violencia, eso es lo que queremos, porque si no la otra solución sería una guerra». Finalmente, abogó por la vía política como solución: «Tenemos que juntarnos, la política y el acto de gobernar, y esa es la solución».

En contraste, uno de los integrantes de la Comisión para la Paz, Adolfo Millabur, adoptó una postura más conciliadora frente a las declaraciones de Llaitul: «La ha planteado siempre, y en ese sentido, en mi caso particular, yo respeto su posición. Nosotros estamos con el esfuerzo que estamos haciendo los mapuches de poder mediante el diálogo, el entendimiento, dar un primer paso hacia la paz».

La diputada Emilia Nuyado (PS), reconoció las complejidades inherentes al proceso de diálogo: «La verdad que era complejo iniciar un diálogo al tener a muchos hermanos privados de libertad. Eso no era fácil. Por lo tanto, también los que éramos mapuches tuvimos que ceder para que efectivamente nos sentemos en este diálogo con los no mapuches y este mandato que nos entrega el Presidente, la verdad que era muy complejo». Ahondó en las demandas históricas del pueblo mapuche: «No era fácil para los mapuches sentarnos a dialogar cuando sabíamos que muchos están hoy día en las cárceles. Sabiendo que muchos también fueron asesinados. Sabiendo que muchos colocaron este tema para decir que necesitamos que de una vez por todas se pueda restituir, reivindicar ese derecho ancestral que el Estado nos fue despojando».

Consultado sobre la controversia, el presidente del Partido Comunista, Lautaro Carmona, optó por una postura cautelosa: «Yo no voy a polarizar con ninguna coordinadora ni con ninguna comunidad. No me voy a referir, digamos, en respuesta ni en polémica con nadie, sino en la visión que positivamente tenemos nosotros. Yo valoro lo que ha sido el trabajo de la Comisión y tengo expectativas, espero que se cumplan, de que este será una contribución para empezar a resolver una deuda histórica del Estado de Chile con nuestro pueblo originario».

Finalmente, la diputada del Frente Amplio, Erika Ñanco, puso el foco en el futuro del informe: «Vamos a ver según los resultados que se presentaron hoy día, cómo se van a estudiar y el Gobierno hoy día tendrá que dar las directrices para que tanto el Congreso Nacional de Chile como los otros entes del Estado puedan hacerse cargo y podamos responsablemente hacernos cargo de resolver esto como una materia de Estado». Añadió una nota de optimismo sobre el potencial del diálogo: «Esta comisión busca resolver a través de la paz y del diálogo un conflicto centenario que ha estado trabado durante mucho tiempo. Hoy día tenemos la posibilidad real de poder avanzar en paz y entendimiento a través de la democracia».

Las contrapuestas visiones sobre el informe de la Comisión para la Paz evidencian la complejidad y la profundidad de las heridas históricas en la Macrozona Sur. Mientras algunos ven en el diálogo una vía para avanzar hacia la paz, otros mantienen una postura de confrontación y desconfianza hacia las iniciativas del Estado. El desafío para el gobierno y la sociedad chilena será ahora traducir las recomendaciones del informe en acciones concretas que logren generar un verdadero entendimiento y una paz duradera en la región.

SOJ