La tensión en la región de La Araucanía se recrudece con una nueva confrontación entre la Comunidad Autónoma de Temucuicui y el Estado chileno. Tras la presentación de un recurso legal en la Corte de Apelaciones de Temuco, buscando frenar el traslado de dos comuneros mapuche, el líder de la comunidad, lonko Víctor Queipul, endureció su discurso, advirtiendo que «el Estado no va a entrar, no va a entrar» a su territorio.
Esta declaración, que evoca el recuerdo del tenso encuentro de 2022 cuando la entonces ministra del Interior, Izkia Siches, fue recibida con disparos al intentar ingresar a la zona, no tardó en encontrar una réplica firme desde el Ejecutivo. El ministro de Justicia, Luis Cordero, respondió con contundencia: «Puede decir lo que quiera, pero eso es un territorio sometido a la jurisdicción del Estado de Chile».
El origen de esta nueva escalada se sitúa en el traslado de los comuneros Juan Queipul Millanao y Antu Llanca Quidel, una medida disciplinaria impuesta por Gendarmería tras presuntas agresiones a funcionarios durante un operativo en el penal de Temuco. La acción de la institución penitenciaria, enmarcada en un plan nacional de seguridad, ha sido interpretada por la comunidad de Temucuicui como una provocación.
En las afueras del centro de justicia de Temuco, el lonko Queipul reafirmó su postura, aludiendo al incidente con la exministra Siches: «De mi parte no va a entrar, porque ustedes vieron, claramente, cuando fue ministra la (Izkia) Siches, yo fui el que le dio el portazo». Esta declaración no solo desafía la autoridad del Estado, sino que también rememora un episodio que marcó la complejidad del conflicto en la zona.
El ministro Cordero no dejó espacio para interpretaciones, calificando las palabras del dirigente mapuche como «inadmisibles». Con firmeza, sentenció que «el Estado debe y debiera ingresar las veces que fuera necesario por los medios que franquea la ley», dejando en claro que la soberanía nacional no reconoce territorios exentos de su jurisdicción.
Este intercambio de declaraciones tensa aún más la cuerda en un conflicto histórico y complejo. La determinación de Temucuicui de resistir la presencia estatal se enfrenta a la firmeza del gobierno en hacer valer la ley en todo el territorio nacional, anticipando un escenario donde el diálogo y la búsqueda de soluciones se tornan cada vez más urgentes.
SOJ





