En plena efervescencia de la vendimia 2025, el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) de la Región del Biobío ha intensificado su labor de fiscalización en las bodegas productoras de vinos, chichas y mostos. El Director Regional del SAG, Roberto Ferrada, lideró personalmente una de estas inspecciones en la comuna de Santa Juana, marcando el compromiso del organismo con la calidad y la legalidad en el sector vitivinícola.
«El SAG, a través de sus funcionarios, fiscaliza, entre otras actividades, la ley de alcoholes. Hoy estamos verificando todas las etapas que tienen relación con el proceso de vendimia, proceso muy relevante para garantizar que se cumpla la Ley, pero además estamos fiscalizando a un productor de vino», señaló el directivo, subrayando la importancia de esta labor para asegurar la transparencia y el cumplimiento normativo en la producción local.
Estas exhaustivas fiscalizaciones en las bodegas tienen como objetivo primordial verificar las existencias de uva ingresada, los litros de vino producidos, la ausencia de sustancias o insumos no permitidos, en estricto cumplimiento del Decreto N°78 de la ley 18.455, así como otras obligaciones inherentes a los productores de vino.
Los datos recopilados por el SAG en su Informe Ejecutivo de Existencias de Vino al 31 de diciembre de 2024 revelan la significativa producción de la Región del Biobío: se alcanzaron los 270.069 litros de vinos con Denominación de Origen (DO) y 346.577 litros de vinos sin DO. Si bien estas cifras representan un modesto 0,2% y 3% de la existencia nacional respectivamente, evidencian la actividad y el potencial vitivinícola de la región.
En cuanto a la proyección internacional del vino biobío, el director del SAG informó que durante el año 2024 se certificó el envío de 43.894 litros, con destino principal a exigentes mercados como la Unión Europea y China, lo que destaca la creciente calidad y el reconocimiento del vino regional a nivel global.
La radiografía de la superficie vitícola inscrita en el SAG en la región arroja un total de 1.121 roles de propiedad, que superan las 2.600 hectáreas cultivadas. En este extenso territorio, destacan las cepas País, con 401 hectáreas, y Moscatel de Alejandría, con 358 hectáreas, seguidas en menor medida por Cinsault y Pinot noir, con 126 y 48 hectáreas respectivamente, lo que refleja la diversidad y el arraigo de variedades tradicionales en el Biobío. La fiscalización del SAG durante la vendimia 2025 busca asegurar que este patrimonio vitivinícola se desarrolle bajo los más altos estándares de calidad y legalidad, fortaleciendo la reputación de la región como productora de vinos auténticos y de excelencia.
SOJ





