Los mercados bursátiles de Oriente Medio amanecieron este lunes bajo una intensa presión, arrastrados por una doble sacudida proveniente de la política económica estadounidense y la abrupta caída de los precios del petróleo. La combinación de nuevos aranceles impuestos por Washington y el desplome del crudo generó una oleada de ventas generalizada, sembrando la inquietud en economías altamente dependientes de los ingresos energéticos y el flujo comercial internacional.
El crudo Brent, el referente global, ha experimentado un descenso vertiginoso de casi un 15% en tan solo cinco días de operaciones, situándose apenas por encima de los 63 dólares por barril. Esta cifra representa una caída cercana al 30% en comparación con el mismo periodo del año anterior, cuando superaba los 90 dólares. Este nuevo umbral se encuentra significativamente por debajo del punto de equilibrio fiscal estimado para potencias petroleras de la región como Arabia Saudita y otros grandes productores de energía.
A esta presión bajista sobre el petróleo se suma el inesperado anuncio de un nuevo paquete arancelario por parte de Estados Unidos. Esta medida impone un gravamen del 10% a las importaciones provenientes de los seis países que integran el Consejo de Cooperación del Golfo (CCG): Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Catar, Baréin y Omán. Otras naciones de la región enfrentan aranceles aún más elevados, como Irak (39%) y Siria (41%), lo que agudiza las tensiones comerciales.
La consultora PwC, en un comunicado dirigido a sus clientes en Oriente Medio, advirtió sobre las implicaciones de estas políticas: «Con estas medidas y las posibles represalias que podrían adoptar otros países, la estabilidad y previsibilidad del comercio internacional se ven seriamente amenazadas».
La reacción de los mercados no se hizo esperar. El Dubai Financial Market inició la semana con un desplome del 5%, mientras que el Abu Dhabi Securities Exchange retrocedió un 4%. Ya el domingo, con la apertura de los mercados en algunos países de la región, la bolsa Tadawul de Arabia Saudita había registrado pérdidas superiores al 6%.
Uno de los golpes más contundentes lo sufrió Aramco, la gigante petrolera estatal saudí, cuyo valor bursátil se contrajo en más de un 5%. Esta caída, que afecta a una de las empresas más valiosas del mundo y pilar del ambicioso plan de reformas económicas del príncipe heredero Mohammed bin Salman, subraya la creciente vulnerabilidad de los ingresos energéticos de la región ante la volatilidad del escenario internacional.
Un análisis reciente del banco Emirates NBD, de propiedad mayoritariamente estatal, sugiere que la decisión de la OPEP+ de adelantar el aumento de producción previsto para mayo podría exacerbar aún más la inestabilidad del mercado petrolero. «Esto dejará al mercado petrolero enfrentando aún más volatilidad, justo cuando se analiza el impacto negativo sobre el comercio global generado por los aranceles anunciados por la administración Trump», señala el informe.
El impacto de las políticas estadounidenses se extendió más allá del Golfo Pérsico. La bolsa de Pakistán experimentó un descenso del 2,5% este lunes, ante la preocupación generada por los nuevos aranceles del 29% impuestos por Washington a las importaciones pakistaníes. «Podríamos enfrentar esta situación hasta que la incertidumbre desaparezca en los mercados internacionales», alertó Mohammed Sohail, director ejecutivo de Topline Securities.
En respuesta a esta situación, el ministro de Finanzas paquistaní, Muhammad Aurangzeb, anunció que el gobierno enviará en breve una delegación a Estados Unidos para iniciar negociaciones. Pakistán, cuya economía depende en gran medida de préstamos de organismos como el Fondo Monetario Internacional, exporta anualmente cerca de 5.000 millones de dólares en textiles y otros productos a Estados Unidos.
La confluencia de la política arancelaria estadounidense y el fuerte retroceso del precio del petróleo ha desatado una ola de incertidumbre en los mercados de Oriente Medio. Las economías de la región, ahora más que nunca, deberán navegar con cautela en un entorno global marcado por la volatilidad y las crecientes tensiones comerciales.
SOJ





