En el corazón de la Región de Ñuble, el Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) ha desplegado una misión crucial: fortalecer el mejoramiento genético de la alfalfa, un cultivo fundamental para la ganadería chilena. Un ambicioso proceso de evaluación de 630 parcelas experimentales en el Centro Experimental Santa Rosa, en colaboración con expertos de diversas disciplinas, está abriendo un nuevo capítulo en la producción de forraje en Chile.
La alfalfa, un cultivo perenne y vital, exige una evaluación meticulosa y continua. A diferencia de las especies anuales, su selección implica un seguimiento detallado durante todo el año, evaluando la producción de forraje en primavera y verano, y la dormancia y sobrevivencia en otoño e invierno. Este proceso, que se extiende por tres a cuatro años, es esencial para garantizar su adaptabilidad y rendimiento en condiciones de estrés hídrico.
Innovación y Precisión en la Evaluación
El equipo del INIA ha llevado a cabo un análisis exhaustivo de más de 200 líneas genéticas, midiendo la producción y calidad del forraje con un protocolo riguroso. La biomasa generada por cada línea es un indicador clave de su productividad y resiliencia ante la sequía. «Queremos ofrecer a los agricultores las mejores opciones para cultivar alfalfa en zonas de secano», afirma el Dr. Luis Inostroza, especialista de INIA Quilamapu.
Viviana Barahona, investigadora de INIA Cauquenes, destaca el valor de estas líneas genéticas, resultado de más de una década de investigación. «Hemos seleccionado meticulosamente los mejores germoplasmas por su resistencia al estrés hídrico y su capacidad para producir biomasa en condiciones adversas», señala Barahona.
Un Futuro de Resiliencia y Sostenibilidad
El INIA, a través de este programa de mejoramiento genético, busca:
- Mejorar la resiliencia agrícola: Adaptar la alfalfa a condiciones extremas, promoviendo su productividad en suelos marginales.
- Optimizar el uso de recursos hídricos: Introducir tecnologías que maximicen la eficiencia del agua en zonas de secano.
- Fortalecer la ganadería: Garantizar forraje de alta calidad para sistemas ganaderos sostenibles.
Alfalfa: Un Pilar Frente a la Crisis Hídrica
Con más de 60 mil hectáreas cultivadas en Chile, la alfalfa es un pilar para la alimentación del ganado. El INIA, consciente de los desafíos que plantea la escasez de agua, busca desarrollar variedades mejoradas que mantengan su productividad en condiciones de estrés hídrico.
Este proyecto, que cuenta con el apoyo del Fondecyt 1230399, utiliza análisis genéticos avanzados para evaluar la respuesta de cada línea genética ante la sequía, analizando componentes clave como la fibra y la proteína.
Un Equipo Multidisciplinario y Colaborativo
El equipo de investigación, liderado por expertos como el Dr. Luis Inostroza y la Dra. Soledad Espinoza, cuenta con la colaboración de especialistas de la Universidad de Talca y la Universidad de Concepción.
Un Horizonte de Oportunidades
El desarrollo de alfalfas tolerantes a la sequía no solo beneficiará a los productores nacionales, sino que también abrirá nuevas oportunidades para la exportación de semillas forrajeras adaptadas a climas áridos.
El INIA, con este programa de mejoramiento genético, se consolida como un referente en la investigación de forrajeras en ambientes de secano, ofreciendo a los agricultores una alternativa viable y productiva en un contexto de cambio climático y escasez de agua.
SOJ





