El sistema privado de salud en Chile, representado por las isapres, continúa perdiendo afiliados de manera sostenida. Durante el 2024, 157 mil personas abandonaron las isapres abiertas, lo que se traduce en una disminución del 5,8% en doce meses, alcanzando el nivel más bajo de beneficiarios desde noviembre de 2006, con un total de 2.559.157 afiliados.
Esta tendencia a la baja se ha mantenido durante 59 meses consecutivos, desde febrero de 2020, acumulando una pérdida total de 786 mil afiliados en cinco años. Esta cifra representa un 23,5% del total de afiliados en 2019, es decir, casi un cuarto de ellos.
Si bien la pérdida de afiliados en 2024 es significativa, representa menos de la mitad de la fuga récord de 360.876 beneficiarios registrada en 2023.
¿A qué se debe esta fuga masiva de afiliados?
Diversos factores han contribuido a esta crisis en el sistema de isapres.
- Falta de reformas: La ausencia de reformas en el sistema de isapres, discutidas desde 2010, ha generado una crisis progresiva, evidenciada en la judicialización y los «supremazos».
- Pandemia y crisis económica: La pandemia y la consiguiente crisis económica han afectado la capacidad de las personas para mantener sus planes de salud.
- Baja natalidad: La disminución de la tasa de natalidad en Chile, especialmente en sectores de altos ingresos, ha impactado el número de cargas en las isapres.
- Mala regulación: La «ley corta» ha sido criticada por generar alzas de precios en los planes de salud.
- Alza de precios: Los planes de salud han experimentado alzas sostenidas en los últimos años, afectando la capacidad económica de las familias.
- Disminución de la fuerza de ventas: Algunas isapres han reducido su fuerza de ventas, lo que ha impactado el ingreso de nuevos afiliados.
- Aumento de seguros complementarios: Un segmento de la población, especialmente jóvenes, ha optado por Fonasa y seguros complementarios.
- Merma de servicios: La percepción de una disminución en la calidad de los servicios ofrecidos por las isapres también ha influido en la decisión de desafiliarse.
- Tasa de rechazo de licencias médicas: La alta tasa de rechazo de licencias médicas por parte de las isapres, en comparación con Fonasa, también podría ser un factor.
¿Qué pasará en el futuro?
Se espera que la baja de afiliados en las isapres continúe durante 2025, debido a las alzas de precios de los planes producto de la «ley corta». Además, se prevé una nueva alza de precios hacia el segundo semestre de 2025.
Las isapres, por su parte, atribuyen la fuga de afiliados a la deteriorada situación económica del país y esperan que la situación se revierta una vez que mejore la economía.
¿Qué isapres han perdido más afiliados?
- Cruz Blanca: 320 mil afiliados menos desde 2019.
- Consalud: 233 mil afiliados menos.
- Banmédica: 111 mil afiliados menos.
- Nueva Masvida: 95 mil afiliados menos.
- Colmena: 56 mil afiliados menos.
En contraste, algunas isapres han sumado afiliados en 2024:
- Nueva Masvida: 9.867 afiliados más.
- Esencial: 16.491 afiliados más.
La crisis del sistema de isapres es un tema complejo con múltiples factores interrelacionados. El futuro del sistema dependerá de las reformas que se implementen y de cómo se aborden los desafíos económicos y sociales que enfrenta el país.
Costo Fonasa: $68 mil millones
Un estudio realizado por Carolina Velasco y Daniela Sugg para el Instituto de Políticas Públicas en Salud de la Universidad San Sebastián (IPSUSS) busca cuantificar el costo fiscal que implicaría para el Estado la migración de ex beneficiarios de Isapres a Fonasa, especialmente aquellos con tratamientos médicos crónicos o complejos.
La investigación se centra en el concepto de «continuidad del tratamiento», la obligación legal del Estado de mantener la atención y protección de personas con problemas médicos que podrían ver su salud en riesgo sin ella.
El análisis considera a afiliados que activaron sus Garantías Explícitas en Salud (GES), pacientes con Cobertura Adicional para Enfermedades Catastróficas (CAEC) y el promedio de gasto en licencias médicas de usuarios de Isapres.
Los resultados revelan que asegurar la continuidad de tratamientos a cerca de 256 mil personas provenientes de Isapres generaría un déficit mensual de $5.660 millones para el Estado. Esta cifra se elevaría a $34.000 millones semestrales y $68.000 millones anuales.
Es importante destacar que el estudio utiliza promedios de gasto en licencias médicas debido a la falta de acceso público a datos detallados por beneficiario. Tampoco incluye otras garantías no relacionadas con enfermedades crónicas ni coberturas otorgadas tras judicialización.
Carolina Velasco explica que «el estudio muestra que el solo hecho de otorgar continuidad de tratamiento a las personas de las Isapres que se cambien a Fonasa, implica un déficit para el fisco porque el aporte del 7% de esas personas es menor que el costo de otorgarles continuidad de sus tratamientos».
Este escenario se plantea ante la posible insolvencia de las seis Isapres abiertas más afectadas por la «ley corta» y el «efecto deuda»: Banmédica, Colmena, Consalud, Cruz Blanca, Nueva Masvida y Vida Tres.
El estudio busca aportar evidencia a un debate marcado por la falta de datos, donde priman argumentos ideológicos sobre la información concreta.
El análisis también identifica los problemas de salud que generan mayor gasto en continuidad de tratamientos: VIH-SIDA, diabetes tipo 2, depresión y enfermedad renal crónica, entre otros.
En cuanto a los problemas de salud más comunes que requieren continuidad de tratamiento, destacan la hipertensión arterial, diabetes tipo 2 e hipotiroidismo, abordados principalmente en la Atención Primaria de Salud (APS).
Velasco plantea la pregunta de si es conveniente aumentar el gasto de Fonasa para cubrir la continuidad de tratamientos, recursos que podrían destinarse a fortalecer el sistema público y reducir las listas de espera.
El estudio concluye que los recursos adicionales requeridos son similares al monto utilizado para financiar drogas oncológicas de alto costo y levemente inferior al costo de la medida Copago Cero en la red pública. Se sugiere una reasignación presupuestaria o la solicitud de recursos adicionales al Ministerio de Hacienda.
Finalmente, el estudio destaca la necesidad de una mirada más humana hacia los pacientes que requieren continuidad de tratamiento, identificándolos, conociendo sus afecciones y lugar de atención.
Velasco critica la falta de soluciones de fondo a los problemas originados por el fallo de la Corte Suprema, como la regulación de aseguradoras, la eliminación de preexistencias y un plan de salud universal. En su lugar, se están aplicando «parches» que no mejoran el sistema de salud en su conjunto.
SOJ





