En la Región del Biobío, las araucarias se distribuyen principalmente en sectores como Alto Biobío, Santa Bárbara, Mulchén, Tucapel y Antuco, así como en algunas áreas de la Cordillera de la Costa, (Nahuelbuta): Coronel, Lota, Arauco, Curanilahue, Cañete y Contulmo. Sin embargo, la Araucaria araucana se encuentra actualmente en peligro de extinción, situación que se agrava a medida que se cumplen más de seis años desde que la especie fue declarada en peligro en la Cordillera de Nahuelbuta.
Rubén Carrillo, investigador y director del Departamento de Ciencias Agronómicas y Recursos Naturales de la Universidad de La Frontera (UFRO), quien lleva más de tres décadas dedicado al estudio de la araucaria, ha señalado que los esfuerzos para revertir la situación de la especie aún no han dado los resultados esperados. Según el experto, la regeneración y distribución de la araucaria se han visto gravemente afectadas por diversos factores, entre los que destacan la explotación maderera histórica, los incendios forestales, la sustitución del bosque nativo por plantaciones de especies de rápido crecimiento como el pino y el eucalipto, la fragmentación de su hábitat, la crisis climática y la prolongación de los períodos de sequía.
La amenaza de la extracción de piñones
Uno de los factores más críticos, según Carrillo, es el aumento considerable de la extracción de piñones, que son el único órgano de regeneración natural de la araucaria. «En los últimos años, hemos observado una extracción indiscriminada de piñones en Chile, lo que está afectando gravemente la supervivencia de la especie».
En promedio, cada cono de araucaria puede contener entre 120 y 200 semillas, y un árbol adulto produce alrededor de 20 conos por temporada, lo que se traduce en un promedio de 2000 piñones por árbol. Sin embargo, la sobreexplotación de esta fuente de regeneración está llevando a una disminución alarmante en la población de la especie, con una tasa de sobrevivencia mínima o incluso nula en algunas áreas.
Propuesta de regulación en la extracción
Frente a este panorama, Carrillo enfatiza la necesidad urgente de implementar regulaciones para la extracción de piñones en Chile, similar a lo que ocurre en Argentina. En ese país, el Ministerio de Producción e Industria establece anualmente un sistema de regulación de la extracción de semillas de araucaria. Para llevar a cabo esta actividad, es necesario obtener una Guía Forestal Única, que define las zonas habilitadas y los años en los que solo se permite la extracción para consumo personal, garantizando así la preservación de la especie.
Las guías de extracción en Argentina están restringidas a los habitantes de las localidades específicas donde se encuentran las araucarias, así como a miembros de comunidades mapuches y pobladores rurales de áreas protegidas. Esta regulación permite un manejo sostenible de los recursos y contribuye a la conservación de la araucaria, protegiendo su capacidad de regeneración natural.
Un futuro incierto para la Araucaria araucana
El futuro de la Araucaria araucana sigue siendo incierto si no se implementan medidas más estrictas para proteger esta especie emblemática. La extracción desmedida de piñones, sumada a otros factores como la deforestación y el cambio climático, pone en serio peligro la supervivencia de la araucaria en su hábitat natural. La comunidad científica, encabezada por expertos como Rubén Carrillo, sigue alertando sobre la necesidad de un cambio en las políticas de manejo forestal para garantizar que esta especie milenaria no desaparezca de nuestros bosques.





