Monsalve activó gestiones de la PDI tras reunión con la denunciante, en que ella dejó claro que no hubo consentimiento

* Tras los hechos ocurridos en el Hotel Panamericano, la denunciante sostuvo al menos dos reuniones de trabajo con el entonces subsecretario. En una de ellas le indicó con claridad que ella no consintió. Luego, tomó una licencia y no volvió al palacio de gobierno. Esta conversación ocurrió cerca de una semana antes de que Monsalve pidiera gestiones a inteligencia de la PDI. El antecedente, contenido en la denuncia, fue ratificado por un funcionario del Ministerio del Interior que declaró ante la PDI. La información desbarata la versión de Monsalve acerca de que pidió las gestiones policiales porque temía haber sufrido una intervención de terceros que le hizo perder la memoria, lo que ponía en riesgo la seguridad pública.

En la primera semana de octubre, cerca de diez días después de los hechos ocurridos en el Hotel Panamericano, la denunciante que acusó a Manuel Monsalve de haberla violado sostuvo una conversación con el entonces subsecretario del Interior donde le hizo ver que lo sucedido el 22 de septiembre no contaba con su consentimiento. Luego de eso, tomó una licencia y desde entonces no ha vuelto al palacio de gobierno. Recién el 10 de octubre, alrededor de una semana después de esa reunión en que su subalterna le dejó en claro que ella consideraba que había sido víctima de una acción no consentida, el exdiputado socialista pidió a inteligencia de la PDI que activara diligencias.

Hechos narrados por Lillo en la denuncia

Estos antecedentes fueron ratificados por uno de los colegas de la afectada, Ricardo Lillo, en una declaración que prestó el viernes 18 de octubre pasado ante la PDI como testigo. El relato de Lillo confirmó los hechos narrados en la denuncia y desbarató la versión que Monsalve entregó a la jefa de inteligencia policial, Cristina Vilches (llamada a retiro por su actuación en este caso), al momento de solicitar su intervención: que no recordaba lo sucedido entre el 22 y el 23 de septiembre pasado, que temía haber sido víctima de una intervención de terceros y que eso ponía en riesgo la seguridad pública. Lo cierto es que Monsalve pidió la gestión policial cuando ya tenía claro que podía ser denunciado por agresión sexual, antecedente que no habría expuesto al hablar con la jefa de inteligencia. CIPER contactó a Ricardo Lillo para conocer detalles de esa declaración, pero él declinó referirse al tema.

En todo caso, CIPER pudo confirmar que Lillo es parte del círculo íntimo de la denunciante en la Subsecretaría del Interior, un pequeño grupo de colegas que la escuchó y le prestó contención antes de que ella se decidiera a presentar su acusación ante el Ministerio Público. En su relato a la PDI, el funcionario indicó que, en un almuerzo, realizado alrededor del día 2 de octubre, la afectada les confidenció que, después de lo sucedido en el Hotel Panamericano, tuvo que concurrir a dos o tres reuniones de trabajo a solas con Monsalve. Según les contó, en estas se habló de temas laborales, pero en una tocaron lo ocurrido en el Hotel Panamericano. En su testimonio, Lillo indicó que la denunciante les relató que en esa reunión le expresó claramente a Monsalve que nunca contó con su consentimiento.

Una pieza clave en la investigación

Las reuniones y conversaciones entre Monsalve y la denunciante, sostenidas después de lo ocurrido en el hotel y antes de que ella se tomara una licencia médica a partir del 8 de octubre -renovada hasta la fecha-, constituyen una pieza clave en la investigación. Esto, porque si en esas comunicaciones y encuentros ella le hizo ver al entonces subsecretario que no contó con su consentimiento, Monsalve involucró posteriormente a la PDI cuando ya sabía que podía enfrentar una denuncia, lo que podría indicar un eventual abuso de las facultades de su cargo. Una persona que conoce los detalles del proceso que lleva adelante la fiscalía, confirmó a CIPER que la conversación donde la denunciante le manifestó a Monsalve que no tuvo su consentimiento, también forma parte del testimonio que ella entregó al Ministerio Público. Asimismo, otra fuente vinculada a la investigación señaló que Monsalve, antes de iniciar las diligencias ante la PDI, ya “sabía lo que se le venía”.

CIPER se contactó con el jefe de la Fiscalía Regional Metropolitana Norte, Xavier Armendáriz, quien lleva la investigación, pero este no estuvo disponible para comentar aspectos de una investigación reservada. En un artículo publicado el pasado 24 de octubre, CIPER reveló detalles de la reunión entre el ex subsecretario y la ahora exjefa de Inteligencia de la PDI, Cristina Vilches, la que tuvo lugar en La Moneda el 10 de octubre, cerca de las 18.00. En ese encuentro, Monsalve pidió la intervención policial que dio origen a una serie de diligencias que actualmente están bajo investigación del Ministerio Público por una posible obstrucción a la investigación (lea ese artículo: La citó a La Moneda y le dio instrucciones verbales: detalles de la reunión de Monsalve con la jefa de inteligencia de la PDI).

La prefecta inspectora Cristina Vilches, ahora en retiro, ya declaró ante la fiscalía el 18 de octubre. La entonces jefa policial, después de que Monsalve le aseguró que podía estar en riesgo la seguridad pública, dispuso levantar información de imágenes grabadas por cámaras de seguridad. Además, según el fiscal Armendáriz, personal a su cargo también se acercó al domicilio de la denunciante.

Reuniones y licencias médicas

La denunciante tomó su primer permiso legal por razones de salud entre los días sábado 28 de septiembre y el lunes 1 de octubre. El domingo 29 de ese fin se semana, Manuel Monsalve tuvo una actividad pública con el jefe de la misión adjunto de la Embajada de Estados Unidos, Richard Yoneok y su delegación, para conversar acerca de seguridad fronteriza y persecución del crimen organizado. De no haber estado con licencia, probablemente la denunciante habría acudido a La Moneda para asistir a esa reunión junto a Monsalve, al igual que algunos funcionarios que hacen turno los fines de semana en el palacio de gobierno. Su segunda licencia -confirman desde el Ministerio de Interior- partió el 8 de octubre, permiso que ha sido renovado hasta ahora. 

Según explican conocedores de la investigación, en los días que ella acudió a La Moneda a trabajar, no solo comentó a un pequeño grupo de compañeros lo ocurrido la noche del 22 de septiembre, también les fue relatando sobre las interacciones que tenía con el ex subsecretario. Así fue que Ricardo Lillo se enteró, por la propia denunciante, que Monsalve la citó en al menos dos oportunidades a solas para reuniones de trabajo. De acuerdo con lo declarado por el funcionario ante la PDI, ella les contó que, en la única reunión en que habló con Monsalve sobre lo ocurrido, el entonces subsecretario estaba más preocupado de reconstruir los detalles del trayecto desde el restorán peruano hasta el hotel, que de lo sucedido en el lugar donde pernoctaron. Fue en ese momento, declaró Lillo, que su colega le hizo ver al subsecretario que ella no había consentido intimar con él. Esto es coincidente con el testimonio prestado por la denunciante ante el Ministerio Público. Y, según ese relato, en ese instante Monsalve le pidió disculpas y le señaló que él no se acordaba de lo que había pasado. 

Según información confirmada por CIPER, desde el 8 de octubre, día en que tomó la licencia que sigue activa, la denunciante no ha vuelto a La Moneda. Dos días después de iniciado ese silencio, el subsecretario recurrió a la jefa de inteligencia de la PDI, pero sin mencionar lo que su subalterna le había hecho ver: que en la jornada del 22 de septiembre, ella no había consentido intimar con él. La denuncia por violación en contra de Monsalve, se concretó cuatro días más tarde, el 14 de octubre. (Por Paulina Toro, Catalina Olate y Benjamín Miranda, CIPER).