La Capital del Biobío se posiciona como la cuarta ciudad con mayor cantidad de denuncias por ruidos molestos a nivel nacional, según datos de la Superintendencia del Medio Ambiente (SMA). Este problema, que afecta la calidad de vida de miles de habitantes, ha llevado a los vecinos a exigir medidas concretas para reducir la contaminación acústica.
Desde 2013, Antofagasta lidera el ranking de denuncias por ruido a nivel comunal, seguida de Santiago, Providencia y Concepción. Esta última ciudad acumula 644 reclamos, lo que representa un 3,7% del total nacional. En San Pedro de la Paz restaurantes con Mola también ha sido denunciado a la autoridad, por los vecinos, producto de los ruidos molestos durante la noche y la madrugada.

«Los locales nocturnos son una fuente constante de ruido en nuestro sector», denuncia Ricardo Ibáñez, residente de Playa Blanca en Antofagasta, donde la fundación No + Ruido ha liderado la lucha contra la contaminación acústica. «Nadie controla, ni siquiera la municipalidad», agrega.
La contaminación acústica genera diversos impactos negativos en la salud, como trastornos del sueño, estrés y problemas cardiovasculares. Además, afecta la calidad de vida de las personas, disminuyendo su bienestar y productividad.
La electromovilidad se presenta como una solución prometedora para reducir el ruido en las ciudades. Un estudio realizado en la Alameda 26 demostró una disminución del 44% en los niveles de ruido tras la implementación de buses eléctricos. Sin embargo, esta medida, junto con otras como la mejora de la aislación acústica en edificios y la regulación de los niveles de ruido en espacios públicos, debe ser parte de un plan integral para abordar el problema de fondo.

