Las Algas en Estudio UCSC: Substancia de Alto Impacto en la biodiversidad y que requiere ser cultivada y repoblada

Las algas se componen de elementos utilizados en las industrias alimenticias y cosméticas.

Las algas juegan un papel crucial en los ecosistemas marinos, no solo por sus aplicaciones en diversas industrias, sino también por su contribución al ciclo del oxígeno. Su influencia en la biodiversidad, su papel en la productividad primaria y su valor como recurso pesquero hacen que las macroalgas sean esenciales en las comunidades de roqueríos marinos.

El Dr. Ricardo Otaíza, profesor de la Facultad de Ciencias en la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC) y miembro del Centro de Investigación en Biodiversidad y Ambientes Sustentables (CIBAS), lidera una línea de investigación centrada en el repoblamiento de especies de macroalgas en los roqueríos. Estas algas son utilizadas para el consumo humano y para la obtención de ficocoloides, sustancias de gran valor comercial.

El Dr. Otaíza se dedica a desarrollar métodos simples, efectivos y económicos para la restauración de estas especies. “Mi investigación se enfoca en la ecología de las macroalgas en la zona intermareal. Aunque se conocen los efectos de factores como la luz, la temperatura y los nutrientes en el crecimiento de las macroalgas, existe un vacío en el conocimiento biológico fundamental necesario para proponer acciones efectivas para su repoblamiento o restauración”, explicó.

Entre sus primeros estudios destacados se encuentra la investigación sobre el repoblamiento de la luga negra (Sarcothalia crispata), realizada entre 1993 y 1995. En estos experimentos de campo, se investigaron las etapas tempranas del crecimiento y los sistemas de incubación de sustratos con esporas.

Importancia y Valor Ecológico

Además de la luga negra, el Dr. Otaíza ha investigado otras algas como la luga corta (Mazzaella laminarioides), la chicoria de mar (Chondracanthus chamissoi) y la chasca delgada (Gelidium lingulatum). Estas algas son fuentes de carragenano, un gel utilizado en industrias alimenticias y cosméticas, y de agar, otro tipo de gel con aplicaciones similares. “Los carragenanos, el agar y los alginatos son tres de los principales geles producidos por las macroalgas, y su demanda impulsa la investigación sobre su cultivo y repoblamiento. Muchas veces no somos conscientes de que consumimos algas, ya que se utilizan como espesantes en productos como leche con chocolate, flanes y sopas instantáneas”, señaló.

Los ficocoloides también se utilizan en la producción de cerveza, carnes procesadas, alimentos para animales y en la industria cosmética. “Algunos geles son esenciales en aplicaciones biotecnológicas, como el cultivo de bacterias y otros organismos”.

Aunque el consumo de algas como cochayuyo y luche no es muy común en Chile, una cantidad considerable se exporta a países asiáticos para su inclusión en la dieta. “Chile tiene un gran potencial para la producción de algas debido a la diversidad de macroalgas de interés comercial que posee. Además de su valor económico, las algas tienen una enorme importancia ecológica”, agregó el Dr. Otaíza.

Los extensos bosques y praderas de macroalgas, como los huiros, crean hábitats de alta diversidad. Las algas que forman estos bosques actúan como bioingenieros, facilitando la presencia de muchas otras especies. La eliminación de estos bosques puede resultar en la migración o desaparición de numerosas especies. “Las algas también juegan un papel crucial en las redes tróficas costeras, ya que su biomasa sostiene gran parte de estas tramas”, destacó el investigador.

En colaboración con la Dra. Carolina Aguirre en el CIBAS, el Dr. Otaíza ha trabajado en el análisis de la composición química de diversas especies de algas para recomendar su uso en la alimentación. “Recolectamos algas en diferentes lugares y estaciones del año para comparar su composición. Actualmente estamos analizando los resultados y preparándonos para publicar este estudio”, concluyó el académico.