Son buscados intensamente por la policía los criminales que dieron muerte a cuatro adolescentes en Quilicura

Hasta ahora, no hay detenidos por el asesinato de cuatro adolescentes en Quilicura, hecho ocurrido en la madrugada del domingo, cuando el grupo se hallaba celebrando un cumpleaños en la vía pública alrededor de una fogata. Como se informó, por circunstancias que se investigan llegó un vehículo con varios criminales en su interior, los cuales, utilizando armas de fuego automáticas, realizaron una ráfaga de 40 disparos contra los jóvenes. Además de los cuatro fallecidos, hay otros dos en estado grave y con riesgo vital. Los bestiales agresores son hoy buscados intensamente por la policía, que ha desplegado todos sus esfuerzos por localizarlos y detenerlos para ponerlos en manos de la justicia. Familiares de los niños asesinados están desesperados por lo ocurrido, y han estado buscando testigos por su propia cuenta, que den alguna pista sobre las identidades de los salvajes homicidas.



Los Equipos de Crimen Organizado y Homicidios (Ecoh) del Ministerio Público se encuentran trabajando para dar con el paradero de los responsables del crimen, ocurrido durante la madrugada del domingo en la Población Raúl Silva Henríquez. Ahí, los cuatro adolescentes fueron acribillados. Dos bandas criminales, de origen chileno, serían las que se están disputando el territorio y habrían provocado la tragedia.

En la madrugada del lunes 8 de julio, un niño de ocho años murió de un disparo en el tórax. Estaba en su departamento en Bajos de Mena, uno de los sectores más vulnerables del municipio de Puente Alto, en la zona sur de Santiago. El caso refleja la violencia urbana por la que atraviesa Chile, empujada en gran parte por el avance del crimen organizado, en un país donde el porte ilegal de armas de fuego ha ido en un aumento: el niño falleció por un balazo percutado por su hermano de 14 años, cuando manipulaba un arma pero, el telón de fondo de la tragedia, es que la había recogido poco antes en la calle. La encontró oculta en el pie de un árbol, después de presenciar una larga balacera entre bandas rivales.

La muerte del niño, que el fiscal Sergio Soto Yáñez, uno de los primeros en llegar al lugar, catalogó en la audiencia de formalización de cargos como “una tragedia sin precedentes”, quedará en una triste estadística. Según datos de la Fiscalía Nacional, los homicidios en Chile en contra de menores pasaron de 45, registrados en 2016, a 66 en 2023, lo que representa un incremento del 47% en ocho años, de acuerdo con el Ministerio Público.

Hasta ahora, no hay detenidos por el asesinato de cuatro adolescentes en Quilicura, hecho ocurrido en la madrugada del domingo, cuando el grupo se hallaba celebrando un cumpleaños en la vía pública alrededor de una fogata. Como se informó, por circunstancias que se investigan llegó un vehículo con varios criminales en su interior, los cuales, utilizando armas de fuego automáticas, realizaron una ráfaga de 40 disparos contra los jóvenes. Además de los cuatro fallecidos, hay otros dos en estado grave y con riesgo vital. Los bestiales agresores son hoy buscados intensamente por la policía, que ha desplegado todos sus esfuerzos por localizarlos y detenerlos para ponerlos en manos de la justicia. Familiares de los niños asesinados están desesperados por lo ocurrido, y han estado buscando testigos por su propia cuenta, que den alguna pista sobre las identidades de los salvajes homicidas.

 
Los Equipos de Crimen Organizado y Homicidios (Ecoh) del Ministerio Público se encuentran trabajando para dar con el paradero de los responsables del crimen, ocurrido durante la madrugada del domingo en la Población Raúl Silva Henríquez. Ahí, los cuatro adolescentes fueron acribillados. Dos bandas criminales, de origen chileno, serían las que se están disputando el territorio y habrían provocado la tragedia.

En la madrugada del lunes 8 de julio, un niño de ocho años murió de un disparo en el tórax. Estaba en su departamento en Bajos de Mena, uno de los sectores más vulnerables del municipio de Puente Alto, en la zona sur de Santiago. El caso refleja la violencia urbana por la que atraviesa Chile, empujada en gran parte por el avance del crimen organizado, en un país donde el porte ilegal de armas de fuego ha ido en un aumento: el niño falleció por un balazo percutado por su hermano de 14 años, cuando manipulaba un arma pero, el telón de fondo de la tragedia, es que la había recogido poco antes en la calle. La encontró oculta en el pie de un árbol, después de presenciar una larga balacera entre bandas rivales.

La muerte del niño, que el fiscal Sergio Soto Yáñez, uno de los primeros en llegar al lugar, catalogó en la audiencia de formalización de cargos como “una tragedia sin precedentes”, quedará en una triste estadística. Según datos de la Fiscalía Nacional, los homicidios en Chile en contra de menores pasaron de 45, registrados en 2016, a 66 en 2023, lo que representa un incremento del 47% en ocho años, de acuerdo con el Ministerio Público.