Niños quemados en aumento en Concepción: Un llamado urgente a la prevención

Tres pequeños pacientes en una mañana: el Hospital Guillermo Grant Benavente intenta contener el aumento de quemaduras infantiles.

El frío del invierno trae consigo un peligro invisible para los más pequeños: las quemaduras. En el Hospital Guillermo Grant Benavente, el hospital más grande de Chile, la situación es preocupante: solo en una mañana, tres niños con quemaduras graves requirieron injertos de piel en los pabellones quirúrgicos. Mientras tanto, otros dos pequeños permanecen en tratamiento en salas de hospitalización.

Las causas: accidentes domésticos que podrían evitarse

El Dr. Dalton Azocar, cirujano infantil a cargo de la atención de estos pacientes, explica que el aumento se ha observado principalmente en menores de 2 años, con lesiones en manos, rostro, cabeza y tórax. «Las quemaduras más frecuentes son causadas por líquidos calientes, como agua, té o leche, que se derraman accidentalmente», señala. «En ocasiones, las madres sostienen a sus hijos en el regazo mientras toman algo caliente, y un simple movimiento del pequeño puede provocar el derrame».

Otra causa común son los hervidores que quedan en lugares inestables o inseguros, al alcance de los niños. «El niño tira del cable y el líquido caliente se derrama sobre él, con graves consecuencias», advierte el especialista.

Tratamiento complejo y recuperación prolongada

Cada paciente con quemaduras graves recibe un tratamiento riguroso que incluye curaciones e injertos de piel bajo anestesia general, debido al dolor y el alto riesgo de infección. «El tiempo de hospitalización depende de la extensión y profundidad de las quemaduras», explica el Dr. Azocar. «En el caso de quemaduras profundas que requieren injertos, la hospitalización suele durar al menos tres semanas».

Prevención: la mejor medicina

Ante este panorama, el Dr. Azocar hace un llamado urgente a la prevención: «El mejor tratamiento para una quemadura es que no ocurra. Debemos mantener alejados del alcance de los niños todos los recipientes con líquidos calientes, y habilitar una reja o protección adecuada alrededor de estufas y calefactores».

Un caso que refleja el dolor y la esperanza

Camila, de 3 años y residente de Los Ángeles, es un ejemplo de las terribles consecuencias de estos accidentes. Un domingo, un hervidor con agua hirviendo se volcó sobre ella, ocasionándole quemaduras en la cabeza y parte del rostro. Tras un largo proceso de tratamiento que incluyó injertos y curaciones, Camila finalmente pudo regresar a su hogar. Su madre, Ana Barbera, describe el sufrimiento familiar que provocó el accidente y la alegría de tener a su hija sana y sin marcas en el rostro. Agradece profundamente la atención y el cuidado recibidos por el equipo del Servicio de Quemados del Hospital Guillermo Grant Benavente.

Evitemos más casos como el de Camila. La prevención es clave para proteger a nuestros hijos de estas lesiones tan dolorosas y que pueden dejar secuelas para toda la vida.