La desgarradora realidad de la exclusión educativa en el mundo: 128 millones de niños, 227 mil en Chile. En Lota Cerró un establecimiento

La escuela de reingreso Nuevo Futuro de Lota, obligada a cerrar

Después de ocho años de funcionamiento en Lota, la Escuela Nuevo Futuro de Súmate se trasladó en marzo 2022 a pleno centro de Concepción, en un edificio en las calles Freire con Orompello. Las razones tienen que ver con la sostenibilidad del proyecto educativo dedicado al reingreso de alumnos excluidos del sistema escolar. Y hoy los alumnos de Lota deben asistir a clases a Concepción.

Por abandono, trabajo infantil, cierre de establecimientos, ausencia de cobertura educativa, conflictos bélicos o destrucción de infraestructura. Por todo y más, 128 millones de niños están sin educación en el mundo de los cuales 227 mil están en Chile: Un costo astronómico y una deuda social incalculable

La UNESCO ha alertado sobre el costo exorbitante de la exclusión educativa: 10 billones de dólares, equivalentes al PIB combinado de Japón y Francia. Esta cifra representa el precio que pagamos como sociedad por no garantizar el derecho fundamental a la educación de millones de niños y niñas. En Chile, la cifra exacta de niños, niñas y jóvenes excluidos del sistema educativo aún se desconoce, pero las estimaciones hablan de al menos 227 mil, cifra que se ha visto agravada por la pandemia, con 50 mil estudiantes abandonando anualmente las aulas y más del 60% sin retornar al año siguiente.

La falta de datos: Un obstáculo para la acción efectiva

La ausencia de datos oficiales consolidados y actualizados sobre la magnitud de la exclusión educativa dificulta la toma de decisiones y la implementación de políticas públicas efectivas para abordar este problema crucial. Esta falta de información refleja la histórica des-priorización del abandono escolar, una problemática que no ha recibido la atención y urgencia que merece.

Un llamado a la acción: El rol fundamental de la educación

Paula Montes, directora ejecutiva de Fundación Súmate del Hogar de Cristo, hace un llamado urgente al Ministerio de Educación para que entregue la información necesaria sobre la exclusión educativa. Esta data es vital para planificar y focalizar la oferta educativa especializada, permitiendo a los operadores y sostenedores educativos enfocar sus esfuerzos de manera más efectiva.

Desvalorización de la educación: Una doble crisis para los más vulnerables

Los especialistas coinciden en que existe una preocupante desvalorización de la educación como herramienta de progreso social, tanto entre los jóvenes como en sus familias. Esta situación se agrava en los grupos más vulnerables, donde la falta de figuras significativas que impulsen a los niños y niñas a estudiar y completar su educación formal se convierte en un obstáculo adicional.

Factores que inciden en el abandono escolar:

  • Ausencia de un núcleo familiar estructurado: La falta de apoyo y presión positiva por parte de la familia dificulta la asistencia regular a clases y la motivación para completar la educación formal.
  • Impacto de la pandemia: La interrupción de la rutina escolar y el paso a clases online erosionaron la creencia en la obligación de asistir a clases, especialmente en aquellos jóvenes sin un entorno familiar sólido.
  • Desigualdades socioeconómicas: La pobreza, la inseguridad y el consumo de drogas en el entorno familiar son factores que inciden directamente en la exclusión educativa.
  • Frustración por falta de oportunidades: Muchos padres jóvenes que invirtieron en su educación no han visto materializada la promesa de un mejor futuro, lo que genera desconfianza en el sistema educativo y desmotiva a sus hijos.

Un decálogo para revertir la exclusión educativa:

La UNESCO propone un decálogo de recomendaciones para que los países avancen en la restitución del derecho a la educación de sus niños, niñas y jóvenes desescolarizados. Entre las medidas más importantes se encuentran:

  • Garantizar una escolaridad gratuita y financiada con fondos públicos durante un mínimo de 12 años.
  • Invertir en la primera infancia para sentar las bases del aprendizaje.
  • Implementar programas de «segunda oportunidad» para aquellos que han abandonado el sistema educativo.

La brecha entre las palabras y la acción:

Mientras que desde las altas esferas se proclama la educación como un derecho humano fundamental, en la realidad, instituciones como la escuela de reingreso Nuevo Futuro en Concepción se ven obligadas a cerrar sus puertas por falta de financiamiento. Esta situación refleja la urgente necesidad de traducir las declaraciones en acciones concretas y destinar los recursos necesarios para combatir la exclusión educativa.

Un llamado a la colaboración:

Es hora de unir fuerzas para enfrentar este desafío de manera integral. Se requiere un compromiso conjunto por parte del Estado, las organizaciones sociales, el sector privado y la comunidad en general para garantizar que todos los niños, niñas y jóvenes tengan acceso a una educación de calidad y puedan alcanzar su máximo potencial.

La educación es la llave para un futuro mejor. No podemos permitir que la exclusión educativa siga privando a millones de niños y niñas de sus sueños y oportunidades.