
Un estudio, considerado el más amplio de su tipo hasta la fecha, coloca de relieve la importancia del contacto físico para el bienestar general. Analiza datos de 137 investigaciones previas que abarcaron a casi 13.000 participantes de diversas edades, el estudio confirma que el tacto no solo nos hace sentir bien, sino que también tiene un impacto significativo en nuestra salud física y mental.
La investigación liderada por especialistas de Alemania y Países Bajos, destaca como el más amplio en su género hasta la fecha, y que analizó datos de 137 investigaciones previas que abarcaron a casi 13,000 participantes entre adultos, niños e infantes. “Se ha afirmado en numerosas ocasiones que el contacto es bueno, que es saludable, que es algo que todos necesitamos”, ha sostenido Rebecca Boehme, neurocientífica de la Universidad de Linkoping en Suecia que revisó el estudio para la revista. “Pero, en realidad, nadie lo había analizado desde esta perspectiva tan amplia”. Te puede interesar: Los pagos con aplicaciones pueden llevar a un mayor gasto que las tarjetas físicas o el efectivo Frédéric Michon, investigador en el Instituto de Neurociencia de los Países Bajos y uno de los autores del estudio, señaló que “los bebés prematuros mejoran masivamente” con el contacto directo con la piel. Esta interacción no solo favorece el desarrollo físico y emocional de los infantes sino que también fortalece el vínculo afectivo entre el bebé y sus padres. Los bebés prematuros mejoran notablemente con el contacto piel con piel
Beneficios desde la cuna:
La investigación destaca el papel crucial del contacto físico en el desarrollo de los bebés. Los bebés prematuros, por ejemplo, experimentan una notable mejoría cuando reciben contacto piel con piel, lo que favorece tanto su desarrollo físico como emocional y fortalece el vínculo con sus padres.
Más allá de los bebés:
Los beneficios del contacto físico se extienden mucho más allá de la infancia. El estudio encontró que las personas enfermas experimentan mayores mejoras en su salud mental a través del contacto físico, independientemente de si este proviene de un ser querido o un profesional de la salud.
Ejemplos tangibles:
- Masajes diarios de 20 minutos durante seis semanas redujeron la agresividad y el estrés en personas mayores con demencia.
- Los masajes mejoraron el estado de ánimo de pacientes con cáncer de mama.
- Incluso el simple hecho de acariciar una foca bebé robótica durante un experimento hizo que los adultos jóvenes sanos se sintieran más felices y experimentaran menos dolor.
Diferencias culturales y de género:
Si bien el contacto físico es beneficioso para todos, el estudio sugiere que sus efectos pueden variar según el género, la frecuencia del contacto y la región cultural. Las mujeres, por ejemplo, parecen obtener mayores beneficios que los hombres, un efecto que podría estar relacionado con factores culturales.
El tipo de contacto también importa:
Tocar la cabeza parece tener un efecto más positivo que tocar el torso, lo que podría explicarse por la mayor cantidad de terminaciones nerviosas en el rostro y el cuero cabelludo.
Impacto cultural:
Los análisis realizados en Sudamérica arrojaron mayores beneficios para la salud que aquellos en Norteamérica o Europa, lo que nuevamente podría estar asociado a factores culturales.
Percepción y contexto:
Es fundamental destacar que los beneficios del contacto físico dependen en gran medida de la percepción individual. Si alguien no percibe el contacto como agradable, es probable que le cause estrés.
Un recordatorio importante:
En un mundo cada vez más digitalizado, donde el contacto físico puede ser menos frecuente, este estudio nos recuerda el poder curativo del tacto. Un abrazo, una caricia o un simple apretón de manos pueden tener un impacto positivo en nuestro bienestar físico y mental, tanto propio como de quienes nos rodean.

