Senda y Radiografía 2025 al Consumo Escolar: El uso de marihuana es un desafío urgente y persistente

La marihuana, lejos de ser una sustancia inofensiva, representa una amenaza real para el desarrollo cerebral de los adolescentes. Estudios recientes han revelado que incluso el consumo moderado puede tener consecuencias devastadoras en el aprendizaje, la memoria y el bienestar emocional.

Diferentes estudios internacionales establecen que los adolescentes consumidores de marihuana y descubrió que incluso dosis bajas pueden provocar anomalías en la formación del cerebro. Estas anomalías se traducen en dificultades de aprendizaje, cambios de humor y problemas para tomar decisiones.

Pero, ¿cómo afecta exactamente la marihuana al cerebro adolescente? Otros estudios clave han revelado que el consumo de marihuana antes de los 20 años puede reducir hasta en un 80% las fibras de conexión entre el precúneo y el hipocampo. Estas dos áreas cerebrales son vitales para la coordinación de la información, la formación de nuevos recuerdos, la orientación espacial y la memoria.

En otras palabras, la marihuana interrumpe la comunicación entre las áreas del cerebro responsables del aprendizaje y la memoria, lo que puede tener efectos duraderos en el desarrollo cognitivo de los adolescentes.

Un Llamado a la Conciencia:

Estos estudios son un llamado de atención sobre los peligros del consumo de marihuana en la adolescencia. Los efectos negativos en el cerebro en desarrollo pueden tener consecuencias a largo plazo en la vida de los jóvenes.

Es fundamental que los adolescentes, sus familias y la sociedad en general estén informados sobre los riesgos del consumo de marihuana. La prevención y la educación son herramientas clave para proteger a las futuras generaciones de los efectos nocivos de esta droga.

Último estudio en Chile

El 15° Estudio de Drogas en Población Escolar 2023, realizado por SENDA entregado esta mañana de juves, revela una tendencia alentadora: el consumo de tabaco y alcohol entre estudiantes de 8° básico a 4° medio continúa en descenso, consolidando una trayectoria positiva. Sin embargo, el estudio también señala desafíos persistentes, como la estabilización en el consumo de marihuana y el aumento en la percepción de riesgo de su uso frecuente.

Los datos, que reflejan la realidad de 878.046 estudiantes en 16 regiones del país, muestran que los niveles de consumo se mantienen similares a los previos a la pandemia, e incluso inferiores en algunas sustancias. «Estos resultados son un testimonio del esfuerzo conjunto de la sociedad, las familias y las instituciones educativas», afirma Natalia Riffo, directora nacional de SENDA. «Sin embargo, no podemos bajar la guardia. Todo consumo en niños, niñas y adolescentes implica un riesgo y una preocupación constante».

Tendencias Clave:

  • Tabaco: El uso diario de tabaco alcanza su nivel más bajo desde el inicio de la medición, con un 1,3% de prevalencia, lo que demuestra el éxito de las campañas de prevención y las políticas públicas.
  • Alcohol: El consumo de alcohol en el último mes disminuye a un 22,7%, marcando cuatro estudios consecutivos de descenso. Además, la percepción de riesgo del consumo frecuente de alcohol ha aumentado, lo que indica una mayor conciencia sobre sus efectos nocivos.
  • Marihuana: El consumo de marihuana se mantiene estable en un 19,1%, pero la percepción de riesgo sobre su uso frecuente sigue en aumento, alcanzando un 34,4%. Este dato sugiere que los estudiantes están más informados sobre los peligros de esta sustancia.
  • Cocaína y Pasta Base: El estudio muestra un aumento en el consumo de cocaína (2,5%) y pasta base (1,8%), aunque estos valores se mantienen por debajo de los niveles prepandemia. Este dato enciende las alarmas para continuar reforzando las politicas preventivas.

Un Llamado a la Acción:

El estudio de SENDA es un recordatorio de que la lucha contra las drogas es un desafío constante. Si bien los avances son significativos, es fundamental seguir fortaleciendo las estrategias de prevención, especialmente en el ámbito escolar. «Debemos trabajar en conjunto para crear entornos saludables y seguros para nuestros niños, niñas y adolescentes», enfatiza Riffo.

La información recopilada por SENDA, a través de una muestra representativa de 49.221 estudiantes, proporciona una base sólida para la toma de decisiones y el diseño de políticas públicas efectivas. La colaboración entre el gobierno, las escuelas, las familias y la sociedad en general es esencial para proteger a las futuras generaciones de los riesgos del consumo de drogas.

SOJ

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