Descubren para qué se construyeron las misteriosas estatuas de Isla de Pascua

Isla de Pascua es una de las formaciones geológicas más misteriosas y emblemáticas del Océano Pacífico. Esta porción de tierra, que emerge del mar, fue habitada por los rapa nui, una comunidad proveniente de Polinesia y que llegó alrededor del 1200. El principal atractivo que tiene la isla de Rapa Nui son las esculturas de piedra con forma humana y cabezas gigantes llamadas moais. Se estima que hay unas 900 estatuas construidas entre los siglos XIII y XVI.

Los primeros pobladores de Rapa Nui llegaron a la ínsula hace unos 3.000 años. Según los historiadores, navegantes procedentes del sudeste asiático se instalaron primeramente en las islas Tonga y Samoa. Los nativos llegaron a la Polinesia 1.000 años después y se esparcieron entre las islas de Hawái, al norte; Nueva Zelanda, al suroeste, y Rapa Nui, al sureste. Finalmente, para el año 600 un grupo de colonizadores polinesios llegó desde las islas Marquesas con una variedad de cultivos vegetales como el camote, el taro, el ñame, la banana y la caña de azúcar. También, llevaron para consumir la rata polinésica y gallinas. En un primer momento, los primeros aventureros neerlandeses y científicos de todo el mundo creyeron que los aborígenes de la Isla de Pascua realizaban estas esculturas humanas para venerar a algún jefe de la tribu, y que tenían un significado pura y exclusivamente religioso.

Moais no tienen un origen religioso

Sin embargo, una nueva investigación realizada por los científicos Tanya Brosna, Matthew W. Becker y Carl P. Lipo, de la Universidad de Binghamton de Nueva York, analizó las esculturas y llegó a la conclusión de que en realidad el origen de los moais se basaba en un criterio antropo-geológico, y se relacionaba con la necesidad de beber agua dulce que tenían los pobladores. A causa de la calidad porosa de la isla volcánica, cuando llueve, el agua se acumula en cuencas subterráneas. Por esta razón existen muy pocos arroyos o es casi nula la existencia de ríos permanentes en la zona. Según los investigadores del estudio, «no existen arroyos permanentes en Rapa Nui», sino que «se forman arroyos efímeros cuando llueve mucho y durante un tiempo y, durante un breve período posterior, se forman en drenajes naturales que drenan hacia la costa». A causa de que el suelo es tan permeable, «se necesita una lluvia muy fuerte o una lluvia sobre un período prolongado para que una corriente comience a fluir», concluyeron los investigadores de Binghamton.

El único manantial interior importante que se produce en Rapa Nui es Rano Aroi, donde se observó que manantiales menores fluían temporalmente en drenajes naturales que se alejan de Rano Aroi para 3-5 días después de una lluvia intensa o prolongada tormenta. Sin embargo, el agua de estos manantiales hizo poco más que formar una pequeña piscina 2-3 pies de ancho y unos pocos centímetros de profundidad antes de filtrarse nuevamente al subsuelo, dice la investigación original. Por otro lado, en la isla sólo existen dos lagos de cráter con agua dulce: Rano Kau y Rano Raraku. «Es poco probable una fuente de agua dulce debido a las empinadas paredes que rodean el lago, haciendo que el agua sea casi inaccesible», sostienen los investigadores.

El origen de los moais de Isla de Pascua

«Se puede acceder a Raraku a través de una muesca en la pared del cono de ceniza volcánica que lo rodea, pero la muesca fue excavada durante el período en que la ínsula fue utilizada para cría de ovejas por parte de los ganaderos», sostuvieron. Por la falta de fuentes de agua dulce directa, los aborígenes de Rapa Nui debieron extraer el agua que se encontraba debajo de las rocas de la isla. El rezago de piedras era utilizado para crear moais que sirvieran para marcar los puntos de extracción de agua dulce de las napas subterráneas. Al mismo tiempo, los nativos no sólo marcaban las fuentes de agua dulce con los moais, sino que significaban un agradecimiento a los dioses por la presencia de estos manantiales ubicados debajo de las superficies.