La Descentralización

Es necesario desplegar  los  esfuerzos necesarios  que hagan posible  contribuir y aportar a través de Agorechi (Asociación de Gobernadores Regionales de Chile) y el debate legislativo para promover una mayor autonomía política, administrativa y fiscal para los órganos subnacionales descentralizados del Estado y particularmente los gobiernos regionales, a fin de dotarlos de mayores herramientas para  la promoción de su desarrollo y un progreso equilibrado territorialmente, que no distinga a los ciudadanos según la comuna o localidad en que nacen o escogen para desarrollar su proyecto de vida.

Chile debe impulsar con fuerza reducir la brecha con los países de la OCDE y de América Latina en materia de Gasto Fiscal descentralizado que Chile fluctúa en torno al 14 o 15% en relación al promedio de 32%  de los países OCDE y 30% Latino América. Es necesario perfeccionar la Ley de traspaso de competencias, reservando competencias exclusivas para las regiones en materias propias y fundamentales  de la gestión de su desarrollo como infraestructura, transporte, gestión de catástrofes, algunos reforzamientos en materia de seguridad pública, vivienda, urbanismo y entorno, etc.

Las competencias deben ir siempre acompañadas de la infraestructura, los recursos económicos y los equipos administrativos para su gestión. De esta forma vamos reduciendo las brechas de gasto fiscal descentralizado. Mayores recursos exigen mayores controles y una estructura que vaya reduciendo la discrecionalidad para ir perfeccionando y asegurando siempre la probidad y el buen uso de los recursos públicos.

Se debe modernizar el sistema de inversión público y fortalecer los instrumentos no de planificación regional de tal forma de orientar el gasto a pasar de la intuición a la precisión en cuanto a una orientación a objetivos de desarrollo. Un desarrollo armónico y equilibrado debe propender a una provisión de bienes públicos equivalentes desde el Estado que no distinga ciudadanos de categorías diferentes según la comuna o localidad que habitan y para eso hay que establecer prioridades y mínimos éticos en el acceso a algunos bienes básicos que se conjugan con la dignidad humana.

* Augusto Parra Ahumada, presidente regional de Amarillos