Analista de The Economist Intelligence Unit: «La incertidumbre sobre la política chilena es muy alta»

El analista de The Economist Intelligence Unit, Nicolás Saldías, explicó -en entrevista concedida a Jaime Troncoso Rojas, periodista y Magister en Comunicación Estratégica, actualmente editor de Economía en el destacado medio Ex-Ante- el descenso en el puntaje de Chile en el ranking para hacer negocios. Al respecto sostiene que “la incertidumbre política es una de las peores cosas para una economía, ya que pocos estarán dispuestos a invertir en proyectos grandes, que son clave para el desarrollo del país, si no tienen asegurado un sendero claro en cuanto a las regulaciones e impuestos que enfrentarán en los próximos años y décadas”. A continuación las interrogantes que plantea Troncoso al analista de «The Economist Intelligence Unit», y lo que éste respondió, durante la entrevista publicada este jueves en Ex-Ante.

¿Cuáles son las principales razones que llevan a Chile a que caiga del puesto 22 al 30 en el ranking para hacer negocios?

-El puntaje de Chile ha bajado marginalmente en el periodo 2024-2028 en comparación con el periodo anterior, 2019-2023. Las razones por las que el puntaje ha bajado incluyen una mayor polarización política, lo que está dificultando la formación e implementación de políticas públicas que crea incertidumbre para los inversores; el creciente problema de inseguridad en el país y el tema de los permisos sectoriales que están dificultando la inversión privada.

-¿Existen otros elementos que hayan perjudicado a Chile en la medición?

-La Estrategia Nacional de Litio también afecta su puntaje porque está creando un mercado desigual, favoreciendo al sector público en detrimento del privado para invertir en un sector de la economía tan crucial como el litio. Además, políticas más restrictivas en el mercado laboral, como la reducción de las horas de trabajo semanales y el aumento del salario mínimo sin políticas claras para aumentar la productividad, crean problemas de competitividad y desincentivan la inversión en sectores con mucha mano de obra.

Sin embargo, estos cambios fueron casi totalmente compensados por mejores indicadores vinculados a las oportunidades del mercado, como el crecimiento económico, un menor nivel de inflación, mejoras en la rentabilidad y en la infraestructura del país.

-¿Tiene algo que ver el ambiente para hacer negocios con la polarización de la política chilena?

-Sin duda, la polarización política y la fragmentación de los partidos políticos en Chile están dificultando la formación de consensos políticos sobre políticas básicas que generen la estabilidad que los inversores buscan cuando desean invertir. La incertidumbre política es una de las peores cosas para una economía, ya que pocos estarán dispuestos a invertir en proyectos grandes, que son clave para el desarrollo del país, si no tienen asegurado un sendero claro en cuanto a las regulaciones e impuestos que enfrentarán en los próximos años y décadas.

-¿Ese escenario de incertidumbre cuándo se genera?

-Chile tuvo un consenso durante al menos dos décadas después del retorno a la democracia, lo que generó un boom económico. Sin embargo, esos consensos ya no existen y la incertidumbre sobre la política chilena es muy alta, especialmente con los dos procesos de reforma constitucional. La primera era hostil a la inversión privada y el fracaso de la segunda fue una oportunidad perdida para forjar un nuevo consenso nacional.

-¿Qué se puede hacer hoy para poder mejorar en el ranking de hacer negocios?

-En el corto plazo, la reforma para agilizar el proceso de permisos ambientales y sectoriales será muy beneficiosa para el clima de negocios en Chile. Es una buena señal que el gobierno reconozca que la “permisología” es perjudicial para la inversión, especialmente a gran escala. Nos hemos dado cuenta de que los permisos exigentes están dificultando la inversión necesaria para aumentar la producción minera en el país.

Recientemente, la Confederación de la Producción y el Comercio (CPC) ha criticado la propuesta del gobierno por no ser lo suficientemente profunda. La buena noticia es que hay un consenso casi generalizado en Chile para reformar estos procesos y es probable que la ley final sea más favorable para los inversionistas.

-¿Qué otras medidas ayudarían a tener un mejor clima para hacer negocios?

-Otra cosa que puede ayudar a mejorar el clima de negocios a corto plazo es aprobar leyes con un apoyo transversal en el Congreso. Como mencionaba, la incertidumbre (que es alta en Chile) obstaculiza la inversión porque es difícil invertir en proyectos de gran escala sin saber cuáles son las reglas a largo plazo. Por esa razón, aprobar leyes en el Congreso con el apoyo más amplio posible es positivo porque indica que estas reformas probablemente no serán modificadas cuando un nuevo gobierno asuma en 2026.

–Un aspecto que se destaca es la institucionalidad de Chile, tanto del Banco Central como del mercado financiero 

-La institucionalidad de Chile es muy importante para explicar por qué el país tiene el mejor clima de negocios en la región. La independencia y credibilidad de la justicia chilena, así como la del Banco Central, demuestran a los inversionistas que sus derechos serán respetados y que la política económica del país seguirá siendo ortodoxa.

En otras palabras, estas instituciones impiden políticas populistas que son muy dañinas para la economía y especialmente para la inversión. La intervención política en la justicia y en la política monetaria genera una falta de confianza que es difícil de recuperar.

-Ustedes destacan el mejoramiento de Argentina ¿podrá Javier Milei alcanzar el éxito con su políticas?

-Según nuestro índice, Argentina es el país que experimenta el segundo ascenso más rápido en su puntaje en el período 2024-2028. Por lo tanto, el país ha mejorado su posición mundial al pasar del puesto 70 al puesto 54. La razón principal, como indican las señales, es la implementación de políticas pro-mercado por parte del presidente Javier Milei. Las reformas que Milei busca implementar son, en realidad, políticas comunes en muchos otros países, pero son percibidas como radicales en Argentina debido a décadas de políticas intervencionistas.

Si se compara a nivel mundial, Argentina bajo el gobierno de Milei tiene un clima de negocios similar al de Brasil o Turquía. Sin embargo, avanzar más allá de esta primera generación de reformas, que buscan normalizar la economía argentina, será aún más difícil.