Cambios corporales que son relacionados con el envejecimiento

A medida que pasa el tiempo, el cuerpo sufre diversos cambios físicos que constituyen el proceso natural de envejecimiento. Estos siempre varían de una persona a otra, pero existen algunos comunes observados en la mayoría de los adultos mayores. Con la edad, los músculos tienden a perder masa y fuerza. Esto puede resultar en una disminución de la movilidad y la capacidad para realizar actividades físicas. Además, los huesos se vuelven más frágiles y existe un mayor riesgo de sufrir fracturas óseas, especialmente en mujeres debido a la disminución de los niveles de estrógeno después de la menopausia.

La piel tiende a volverse más delgada, seca y frágil. También es común la aparición de arrugas, manchas y lesiones cutáneas benignas, como queratosis seborreicas. El envejecimiento puede afectar al sistema cardiovascular, aumentando el riesgo de desarrollar enfermedades como hipertensión arterial, enfermedad cardíaca y accidente cerebrovascular. Con la edad, los pulmones tienden a perder elasticidad y la capacidad pulmonar disminuye. Esto puede llevar a una disminución en la tolerancia al ejercicio y aumentar el riesgo de enfermedades respiratorias, como la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) y la neumonía.

Asimismo, muchos adultos mayores experimentan cambios en la visión y audición. Es común la presbicia, que dificulta la visión de cerca, así como la pérdida de audición relacionada con la edad. Es importante realizar exámenes regulares de la vista y la audición y utilizar correcciones como anteojos o audífonos si es necesario. Algunas recomendaciones generales son practicar ejercicio de manera habitual. Aunque los músculos y los huesos se debilitan con la edad, el ejercicio regular puede ayudar a mantener la fuerza muscular y la densidad ósea. Es recomendable realizar actividad física de bajo impacto al menos 3 veces a la semana, como por ejemplo caminar.

Una dieta equilibrada y nutritiva es fundamental para mantener la salud en esta etapa. Es importante consumir frutas, verduras, granos enteros, proteínas magras y lácteos bajos en grasa. También es importante mantenerse hidratado y limitar el consumo de alimentos procesados y altos en sodio. Alimentos ricos en calcio y vitamina D son beneficiosos para prevenir la osteoporosis.

Proteger la piel del sol utilizando protector solar factor 30, ropa protectora y sombreros son buena opción. La piel debe mantenerse hidratada y el uso de jabones o productos pueden resecar aún más. Vigilar periódicamente el estado de la piel y consultar con un profesional de la salud en caso de cambio de color o aparición de manchas y lunares. La presión arterial y el colesterol se pueden mantener en niveles óptimos llevando hábitos de vida saludable, como una dieta baja en sodio y grasas saturadas, ejercicio regular y evitar el tabaquismo. Controlar los niveles de presión arterial y colesterol para mantenerlos dentro de los rangos saludables son parte de estos consejos que puede ayudar a las personas mayores a mantenerse saludables.

Por Patricia Donoso Elices, directora de Escuela de la Facultad de Enfermería de la Universidad Andrés Bello.